Juan Mendoza: El héroe orureño que la ignorancia desempolvó

La ignorancia de las autoridades orureñas fue la que hizo posible que el nombre del ilustre orureño don Juan Mendoza y Nernuldes saliera del baúl de recuerdos que guarda la rica historia de Oruro para volver a cobrar vigencia en este siglo XXI de una manera tal que quizás no había ocurrido desde el siglo pasado. Hoy el héroe y pionero de la aviación boliviana está más vivo que nunca.

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Debo reconocer que hasta antes del jueves 7 de febrero de 2013, lo único que sabía de Juan Mendoza es que era un aviador orureño y que el aeropuerto de Oruro hasta ese día llevaba su nombre como homenaje a sus acciones heroicas, nada más. Eran datos que sin embargo ya los tenía en mi “disco duro” desde muy pequeño aunque no recordaba con exactitud la fuente de tal información que probablemente fue alguna profesora de la escuela primaria. Todo eso cambió aquel jueves de comadres cuando un puñado de autoridades amparadas en el abuso del poder decidió maliciosamente borrar su nombre de la historia con propósitos mezquinos y en circunstancias nada transparentes, ampliamente documentadas y por demás comprobadas.

Lo que no pensaron estas autoridades es que el nombre de Juan Mendoza estaba tan arraigado en la memoria y el corazón de los orureños, que su reacción ante tal infamia fue algo que no tiene precedentes inmediatos en la historia de Oruro, una ciudad ya acostumbrada sin embargo a las protestas sociales en las que cada grupo por su cuenta luchaba solo por intereses propios y sectoriales. Ahora en esta ocasión el respeto por la memoria y la historia orureñas fue el estandarte para una guerra que unió a obreros, universitarios, maestros, comerciantes, mineros y pueblo en general para decirle a sus autoridades que el autoritarismo y el abuso de poder del que hace gala el gobierno en el resto del país no tienen cabida en Oruro.

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En verdad fue una guerra, una guerra declarada por las mismas autoridades locales desde el momento que intentaron borrar parte de la historia orureña con el soporte y complicidad de autoridades nacionales que no escatimaron en gastos y esfuerzos intentando descalificar las protestas legítimas de los ciudadanos orureños acusándolos de ser sus enemigos políticos, montando historias de conspiración, inventando y fraguando pruebas, persiguiendo periodistas, dirigentes, ciudadanos, amenazándolos e intimidándolos con prácticas que no se veían desde las dictaduras de principios de los años 80. A todo eso debe sumarse el miserable intento de manchar la memoria y la trayectoria del ilustre ciudadano don Juan Mendoza maquinando toda clase de ofensas, injurias, calumnias y falsedades en su contra que por increíble que parezca vinieron de orureños malagradecidos con la tierra que los viera nacer que les dio todo y a la cual traicionaron por quedar bien con quienes ostentan el poder y el autoritarismo en lugar de escuchar y apoyar a la gente que confió en ellos dándoles su voto para hablar por ellos.

Al final nada de ello resultó para convencer a los ciudadanos orureños comprometidos con la historia de Oruro, agrandados en su conciencia y civismo con cada una de las mentiras fabricadas en torno a su persona y en contra de quienes salieron a las calles a defenderlo. Fueron conmovedoras y emotivas jornadas de lucha lideradas por valientes mujeres que le dieron el norte a una lucha de más de cuarenta días en contra de la indiferencia, el menosprecio y la soberbia de sus autoridades, miserias que después de todo debemos agradecer los orureños pues fueron las que desempolvaron y agrandaron la figura de don Juan Mendoza, figura quizás desconocida para las nuevas generaciones y olvidada para las más viejas pero ahora con una renovada presencia e importancia dentro de la historia no solo de Oruro, sino de Bolivia que parece haber descubierto a su piloto orureño, pionero de la aviación boliviana y héroe de la Guerra del Chaco.

Es de esperar que el nombre del Aeropuerto Internacional de Oruro no lleve más el nombre de don Juan Mendoza producto del rencor, el resentimiento y el hambre de revanchismo que le tienen hacia Oruro quienes sirven al gobierno y que harán lo posible para que las leyes sean manipuladas en contra de la historia y las demandas populares.  De todos modos no pudieron con el intento de poner al presidente cocalero por encima del ilustre aviador que hoy por hoy es el orureño de moda, el más notable, querido y respetado incluso por aquellos que aún no habíamos nacido cuando dejó de existir en el siglo pasado y al que sin embargo hoy llevamos en hombros por las calles de Oruro, igual que hace más de 90 años.

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