Gracias por todo Edwin

Apenas repuesto del shock que representó su partida y dos semanas después quiero dedicarle unas cuantas líneas a Edwin Llusco Quispe (Tibu o Tiburón para los amigos) cuya existencia ha enriquecido las vidas de muchos de nosotros y por la cual le estoy especialmente agradecido, por las innumerables francachelas que compartimos, los shows en los que disfrutamos tocando, los viajes, etc. Gracias por todo Edwin…

Le conocí allá por 1998 cuando aún estábamos en la universidad, él empezaba la carrera de ingeniería eléctrica y la primera impresión que tuve de él era la de un tipo con una imagen amedrentadora que no dudaría en golpear a alguien como yo solo por diversión pues mi imagen era totalmente opuesta a la de él, tan amedrentadora como la de un cordero bebé ante un lobo. Contrario a mis prejuicios resultó ser una persona extremadamente encantadora, caballerosa, gentil y amable. Basta decir que era el único de mi círculo de amigos que utilizaba mi nombre y no mi alias para dirigirse a mí. El me llamaba cariñosamente “Carlitos” y como gentileza obliga yo no le llamaba Tiburón sino Edwin y empezamos así una linda amistad. Recuerdo que siempre le decía a los demás que si Edwin hubiera nacido mujer, yo no habría dudado en pedir su mano en matrimonio. No recuerdo si a él se lo dije alguna vez.

Nos unía a ambos el gusto y la pasión por la música extrema y el interés en formar una banda para experimentar la sensación de estar en un escenario ante un montón de gente. El decía que podía cantar y yo podría encargarme de tocar la batería aunque musicalmente ambos éramos analfabetos. Éramos malísimos en nuestros ensayos pero por algo teníamos que empezar. Finamente Edwin logró incorporar a otros dos grandes amigos nuestros: Humberto Velásquez en el bajo y Pablo Azcárraga en la guitarra.


Así formamos Acedia en octubre de 1999 y como suele suceder con las bandas principiantes, empezamos tocando temas de otras bandas que admirábamos y debutamos ese mismo octubre de 1999 en Oruro en un concierto organizado por el mismo Edwin que por cierto era también el primero que organizaba por lo que tuvo que pagar derecho de piso. Se le olvidó por ejemplo pedirle permisos y licencia a las autoridades pues por más “underground” que fuera el espectáculo, era un espectáculo público por el que había que tributar. Más allá de eso, fuimos cabezas de cartel en aquel concierto gracias entre otras cosas al que el organizador era también nuestro cantante. No recuerdo bien con quienes compartimos escenario, había una banda punk de El Alto de La Paz, dos bandas de heavy metal de La Paz, una de hardcore de Cochabamba y dos bandas black metal de Oruro, todas de renombre en su momento así que salimos conformes y felices con aquella primera experiencia que no resultó tan dolorosa como reza el famoso mito de la primera vez.

Así transcurrieron nuestras vidas durante ocho años hasta que en algún momento perdimos el contacto cara a cara limitándonos a saber el uno del otro mediante llamadas al móvil, mensajes de texto, conversaciones en el chat o viéndonos en el maldito Facebook. Ya éramos adultos con responsabilidades y era difícil seguir con la banda pero la amistad seguía intacta. Recuerdo lo admirable que era ver cómo la gente de escenas como las de Cochabamba, La Paz o Santa Cruz lo recibía cuando visitaba los escenarios por esos lugares. Todo mundo le conocía y le quería. Casi sin quererlo era una celebridad, era un tipo increíble y jodidamente divertido y a la vez amable y gentil con lo cual resultaba difícil decirle que NO cuando pedía apoyo para algún proyecto que tenía en mente.

Recuerdo también que muchas veces nos dio la bienvenida en su humilde hogar en tiempos en los cuales nuestra frenética e irresponsable forma de vivir nuestra juventud hacía que nuestros padres nos echaran de la casa y por supuesto nosotros le devolvíamos la gentileza cuando a él le pasaba lo mismo. Hemos vivido tantas cosas con él que si todos los que le conocieron hicieran un pequeño aporte podríamos publicar una magnífica obra literaria. Edwin también era un artista completo. Nos pintaba T-Shirts con motivos de nuestras bandas favoritas, pintaba cuadros gigantes que adornaban la escenografía de los conciertos y también escribía poemas por cierto muy oscuros aunque eso sí, leerlos era un inmenso placer. Incluso se animó alguna vez a hacerle tatuajes a los amigos.

También organizó un sin fín de conciertos “underground” que enriquecieron la escena de Oruro y la hicieron respetable en toda Bolivia, algo que la escena local le debe a Edwin. También escribía un blog para informar de todo lo que se hacía en Oruro y en Bolivia. ¿Algo más? Era padre de familia, un hijo revoltoso pero infinitamente cariñoso, muy trabajador que a diferencia de muchos de nosotros que andamos presos y esclavos de la oficina, siempre encontraba un espacio para desestresarse y pasar un buen rato.

Logró grabar un demo con Acedia con canciones que compuso él en letra y música en el cual logró fusionar música y tradiciones andinas con música y sonidos extremos, dos cosas que el amaba profundamente. Y hay más: siendo Edwin nacido en Ayopaya (Cochabamba) se dio el inmenso gusto de bailar en el Carnaval de Oruro de diablo !!!, algo que también amaba mucho aunque sentía más simpatía por el Tío de la Mina que por la Virgen del Socavón. Él era quizás más orureño que cualquiera de nosotros.

Detesto los homenajes póstumos, son inútiles y no sirven de nada pero no esperábamos que se fuera tan pronto. Es triste saber que nunca sabrá lo mucho que le quería, le admiraba y respetaba y lo mucho que le estoy agradecido a Dios por su existencia y por habérnoslo puesto en nuestras vidas. Gracias y hasta siempre…

“Si alguien te jode me avisas, yo lo voy a pisar”

Enlaces relacionados a Edwin:

Mis mejores momentos con Edwin en conmemoración de su cumpleaños 30 en 2010

Entrevista de Edwin en La Patria, periódico local de Oruro

Página de Edwin en Facebook

Página de Acedia en Facebook, proyecto musical extremo de Edwin

Sitio MySpace de Acedia, proyecto musical extremo de Edwin

Sitio web de Acedia, blog que Edwin escribía documentando la escena underground de Oruro y Bolivia

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