Mi propio trauma post 11 de Septiembre

Después de ver caer la primera torre del WTC en New York el 11 de septiembre de 2001, pensé entre muchas otras cosas en el patrocinio de los EE.UU a las dictaduras militares de América Latina, la invasión a Panamá, el bloqueo económico a Cuba, las guerras de Vietnam, el Golfo Pérsico y tantas atrocidades cometidas en nombre de la libertad y democracia y dije: “Genial, finalmente alguien les dio su merecido”. Yo estaba aún en la universidad.

Después de pasar un buen rato en la ducha ya estaba listo para irme en la mañana. Ya teníamos TV por cable en ese entonces y la CNN pasaba imágenes de lo que parecía ser un incendio en uno de los edificios que eran conocidos como las “Torres Gemelas”. Ya las había visto en algunas películas pero ignoraba su importancia y tampoco sabía que ya habían sido atacadas en 1993. Dijeron que un avión se había estrellado contra una de las torres y de inmediato pensé en algún piloto ebrio y me salí sin prestarle mucha atención al rótulo de “Breaking News”.

Como todos los días regresé alrededor del medio día después de una mañana de clases y me encontré a la familia pegada a la TV como si presenciara la final de un campeonato mundial de fútbol. Ya no era sólo CNN, eran todas las cadenas de TV locales e internacionales que informaban de un acontecimiento extraordinario: un ataque terrorista en territorio de los EE.UU. Aquella torre que veía en llamas por la mañana ya no estaba más allí y tampoco su hermana gemela. Y veía a mucha gente ensangrentada, gente llorando y llena de polvo. Eso era un tremendo shock y una y otra vez se repetían las imágenes del segundo avión estrellándose contra la otra torre, hecho que había ocurrido poco después de que el primer avión se estrellara. Aquel día falté a las clases de la tarde, salí a buscar las ediciones extra que anunciaban muchos periódicos y me la pasé pegado a la TV viendo una y otra vez cómo impactaron los aviones y se derrumbaban las torres. Tengo que decirlo: Simplemente me pareció genial y más aún después de enterarme que el Pentágono también había sido atacado con un avión, era increíble !!! “Eso va por Vietnam, el Plan Cóndor, por Cuba, por Panamá, por el Golfo Pérsico, finalmente alguien les había dado lo que se merecen…”

Tristemente muchos norteamericanos y familias inocentes pagaron con sus vidas la política intervencionista, salvaje y expansionista de gobiernos que le habían ganado enemigos a los EE.UU en todo el mundo y muy en especialmente en el medio oriente. “Nadie es loco para hacer esto sólo así por así, algo han hecho estos carajos” decía un abuelito que compraba un ejemplar de la edición extra de “La Razón” que ya se vendía en la tarde del 11 de septiembre. “Estos carajos no aprenden” diría aquel abuelito hoy día viendo como los EE.UU siguen entrometiéndose en cuanto conflicto se arma en el planeta, siempre y cuando pueda sacar provecho de alguno de ellos. Como dicen: “Aquellos que no aprenden de la historia están condenados a repetirla”.

En esa semana después del martes 11 de septiembre no se habló de otra cosa que no sea el ataque terrorista. El fútbol, los exámenes, el trabajo, las juergas y Vanessita (mi novia de entonces) pasaron a segundo plano. Recuerdo una noche cuando paseaba con ella y nos detuvimos a contemplar el edifico de lo que entonces era el Hotel Plaza en la Plaza 10 de Febrero de Oruro, uno de los más altos de la ciudad que no tiene más de 15 pisos (menos de la cuarta parte de las torres gemelas que tenían 110 pisos cada una). Imagínate -decía ella- ¿Cómo se vería el Hotel Plaza si se cayera en este momento?. Imaginé una catástrofe similar y me pareció espectacular que ocurriera pero no se acercaba ni remotamente a lo que había ocurrido en el World Trade Center. Imaginé siete “Hoteles Plaza” uno encima de otro para darme idea de la altura que alcanzaban las torres gemelas. Me dio un leve mareo de solo pensarlo y me dio terror y escalofríos imaginarlo caer. Hoy me resulta difícil ver un edificio alto en Oruro, La Paz, Cochabamba o Santa Cruz sin dejar de pensar e imaginarme en el espectáculo que representarían si se vinieran abajo. Es gracioso pero ése es el trauma post 11 de septiembre del que “sufro y padezco” así que para mí es válida aquella afirmación que reza que los ataques terroristas del 11-S le han cambiado la vida a todo el mundo de alguna manera. Basta con mencionar a los clientes de las líneas aéreas que desde entonces son sometidos a controles más exhaustivos en los aeropuertos y ni hablar de aquellos que han presenciado y han sido testigos del terror en la “Zona Cero”. Un ejemplo más cercano del trauma post 11 de septiembre se ha dado días atrás cuando una encuesta daba cuenta de que más del 50% de los encuestados que sintieron el terremoto que sacudió la costa este de los EE.UU hace muy poco, creyó que se trataba de un ataque terrorista. Es una paranoia constante.

Edificio del antiguo Hotel Plaza en Oruro (Plaza 10 de Febrero)

El resto ya es historia conocida. Osama Bin Laden, AlQaeda, la invasión de Afganistán, la invasión de Irak con mentiras, los ataques terroristas en Madrid y Londres, etc. Después de 10 años, el más golpeado sigue siendo EE.UU y queda como el gran perdedor pues encima de ser atacados en territorio propio, han tirado billones invadiendo Irak, han tirado billones bombardeando en Afganistán, hoy están jodidamente endeudados y sufren una tremenda crisis económica y le han ahorrado la molestia a sus enemigos de tener que ir hasta los EE.UU para matar norteamericanos pues en su propio territorio se han dado el gusto y el placer de liquidar a más de 6 mil soldados yanquis en Irak y otros miles en Afganistán y después de todo eso ni el mundo ni los EE.UU es más seguro hoy en día y ni se sabe con certeza si Bin Laden está de verdad muerto pues resulta poco creíble que lo hayan liquidado sin antes mostrarlo y exponerlo al mundo derrotado, humillado y preso en Guantánamo. Si alguna vez tuviera la oportunidad de tener un epitafio quizás diría esto:

“Murió felíz y contento como buen jihaydista sabiendo que para bien o para mal, le recordarán siempre cada 11 de septiembre y para siempre vivirá en los traumas, los miedos y las mentes paranoicas de los estadounidenses y de Carlos Pally que ya nunca más verá un edificio alto tal como lo hacía antes”.

2 Responses to Mi propio trauma post 11 de Septiembre

  1. carlos dice:

    I like very Much!! Te felicito carlitos.
    un abrezo
    Tu tocayo.
    karloz

    Me gusta

Dime qué opinas

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: