Carnaval de Oruro 2016, una experiencia de lujo.

Oruro es una ciudad colapsada en época de carnaval, cuesta caminar por sus estrechas calles plagadas de visitantes venidos de todas las regiones de Bolivia, América y también el resto del planeta. A esto hay que añadirle la infinidad de comerciantes que invaden las vías con la esperanza de mejorar sus ingresos vendiendo comida, souvenirs, ropa, etc. y es que el Carnaval de Oruro es una magnífica oportunidad para ello. Aún así nos hemos dado modos y formas de llegar hasta Plaza 10 de Febrero para presenciar una vez más el mayor espectáculo conocido por estos ojos. Las imágenes valen más que las palabras.

00

01

02

03

04

05

Si tuviera que elegir una imagen favorita de este Carnaval 2016, me quedaría con esta simpática chica haciendo yoga en medio de los estruendosos estallidos de pirotecnia que saludan el paso de los Tinkus Jairas por Plaza 10 de Febrero mostrándonos que también es importante un poco de meditación, concentración y relax para atenuar los efectos de un extenso recorrido de 4 Km. Bailando hasta llegar a los pies de la Virgen del Socavón.

Mabelaska

07

08

09

10

11

Potolos, alegres, divertidos de ver, mis preferidos de este Carnaval 2016 en Oruro.

12

13

14

15

16

17

20

22

24

26

30

32

36

Es casi el anochecer de un largo día, el sueño nos invade entre otras cosas por el aburrimiento que traen algunos baches provocados por la impuntualidad de algunos conjuntos que dicho sea de paso parecen nunca terminar su paso por la gran cantidad de bailarines registrados. Así que decidimos caminar hasta la Av. Del Folklore acompañados de una lata de Red Bull solo para encontrarnos con la cola de cierta morenada cuya cabeza estaba a casi 2 Km. arriba en Plaza 10 de Febrero.

10

Terminado el programa oficial de ingreso y como es de costumbre, visitan Oruro conjuntos que no están inscritos en la asociación local de conjuntos. Jóvenes  venidos de todos los rincones de Bolivia como Tupiza, el Chaco tarijeño, los valles de Cochabamba contagian con sus bailes alegres a los pocos que hemos sobrevivido al sábado de peregrinación que les acompañaremos bailando hasta su destino final que es el templo de la Virgen del Socavón.

12

14

16

18

20

Mientras recorremos la extensa Av. 6 de Agosto rumbo a la Av. Cívica, nos encontramos con restos de envases de productos que han torcido la esencia religiosa del Sábado de Peregrinación al templo de la Virgen del Socavón.

22

24

Cuatro y media de la madrugada, Domingo de Carnaval. Algunos conjuntos no han terminado su peregrinación del Sábado y siguen llegando a la Iglesia de la Virgen del Socavón. Mientras tanto comienza el tradicional Saludo al Alba con una batalla de bandas que animan a todos los presentes en el frontis de la Iglesia.enida 6 de Agosto

86

87
88

90

Ha sido un privilegio enorme estar en Oruro 2016, vivir su carnaval y como siempre saludar familiares, amigos, viejos conocidos que uno no veía hace tiempo. Hasta siempre Oruro, ojalá nos veamos en 2017 para disfrutar y ser parte de la mayor fiesta carnavalera en Bolivia y en la región. Hasta una próxima 🙂

91

Revive anteriores versiones del Carnaval de Oruro en imágenes:

Carnaval de Oruro 2008

Carnaval de Oruro 2011

Carnaval de Oruro 2012

Carnaval de Oruro 2015

Anuncios

El mejor Carnaval se vive aquí: Oruro 2015

Algunas imágenes del mayor espectáculo conocido en el mundo: el Carnaval de Oruro en Bolivia. Color, magia, encanto, un regalo para la vista de quienes hemos sido testigos privilegiados de esta versión 2015 del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

ofi19

ofi04

ofi18

ofi01

ofi02

ofi03

ofi14

ofi05

ofi03

ofi04

ofi02

ofi01

ofi00

ofi16

ofi15

ofi11

ofi07

ofi06

ofi08

ofi10

ofi09

ofi05

ofi14

ofi15

ofi11

ofi12

ofi17

ofi011

ofi10

ofi09

ofi07

ofi06

Tener el mejor carnaval no hace de Oruro una ciudad mejor, tener una mejor educación, una mejor salud o una mejor infraestructura urbanística sí harían el milagro pero hasta el día en que a los orureños nos interese más educarnos o cuidarnos que bailar, no queda más que disfrutar de este entretenimiento pasajero que mantiene ocupados a los orureños casi el año entero. La mejor prueba de ello es aquella frase que rezan las autoridades encargadas de la organización de tan bello espectáculo: “Ni bien termina este carnaval ya tenemos que pensar en el próximo”. Pero más allá de todo eso, ha sido un privilegio vivir estas dos últimas semanas en Oruro y ser testigos de la más grande fiesta conocida en el planeta que lo tenemos aquí en nuestra ciudad !!! razón por la cual los orureños debemos sentirnos orgullosos sí pero reflexionar que no todo en la vida del orureño es solo carnaval dejando de lado cosas mucho más importantes. Hasta el Carnaval de Oruro 2016…

Mabelaskita

Revive versiones anteriores del Carnaval de Oruro en imágenes:

Carnaval de Oruro 2008

Carnaval de Oruro 2012

Carnaval de Oruro 2011

Los Diablos de ayer y de hoy

Escribo estas líneas a solicitud amable de un personero de “El Diario” que ha querido dedicar una de sus prestigiosas páginas a la rememoración del histórico 10 de Febrero de 1781, fecha cívica principal de Oruro, ciudad consagrada últimamente “Capital Folklórica de Bolivia” y coincidentemente la motivación de estos párrafos tiene conocimiento con el folklore orureño pues creo interesante decir algo sobre la evolución de la ya famosa Entrada del Sábado de Carnaval y en ella “La Diablada” que es la que concita la máxima expectativa popular.

09_Oruro_Oruro_Febrero10_1977

Por lo menos de diez años a esta parte, viene manifestándose en Oruro un interés verdaderamente eufórico y al parecer más y más creciente por aquella entrada carnavalera con sus tradicionales comparsas de “Morenos”, “Llameros”, “Cullahuas”, “Incas”, “Chunchus” y alguna más entre las cuales la de los “Diablos” es la más brillante, bailarina y ágil y la que el público mira con especial deleitación. Pero el caso es que no fue siempre así con los rutilantes diablos de nuestros días.

Apelando a mis recuerdos de los años de 1920, puedo decir que a diferencia de los diablos de hoy, tan numerosos, tan elegantes, suntuosos, costosamente ataviados y en cuyos conjuntos hay “gente bien”, los diablos del pasado eran gente de humilde escala social, en su mayoría matarifes, popularmente llamados “mañazos” y eran tan pocos que no formaban sino un solo conjunto. Con raras excepciones, iban pobremente ataviados con disfraces en los que la pechera y el faldellín estaban descoloridos y deslustrados porque a no dudar, el disfraz había servido ya para muchas entradas, más lo que recuerdo es que en aquel atuendo la camiseta y el calzoncillo de muchos de los diablos estaban tan sucios que al escribir esto, tengo la idea de que eran los mismos que el danzarín usaba a diario y no habían sido lavados vaya uno a saber cuánto tiempo. En el traje diablesco lo singular era la careta por lo pesado que debió resultar (quizás hasta unos 3 kilos) por estar fabricada de yeso. Los diablos de aquel tiempo, además iban armados de tridentes de hierro que los chicos de entonces llamábamos “trinches” que blandían amenazadoramente a tiempo que lanzaban su peculiar y mefistofélica exclamación “Aaaarrrrrr….”

Como hoy, la antigua diablada tenía también “osos”, “china supay”, “cóndores” y “monos”. ¡Oh los monos! Eran el terror de los chicos, vestidos de amarillo y portando largos chicotes se hacían temibles porque si bien los diablos solo amagaban con sus trinches, los monos pegaban en serio con sus chicotes por lo cual los chicos optábamos casi siempre por escapar o por lo menos ocultarnos al amparo de las personas mayores.

La entrada se la realizaba siempre a lo largo de la entonces “Avenida Colombia” (hoy 6 de Octubre). Cada conjunto iba acompañado de su caravana la cual a diferencia de las actuales que se arreglan en autos, se las disponía en mulas con orfebrería y platería acaso más genuinas que ahora y era conducida por el dueño de pintoresca apariencia porque iba emponchado en fina vicuña, la cara blanqueada por entero con “harina de Chile” y profusamente engalanado con serpentinas de vistosos colores y delicada fabricación pues eran importadas. No duraba mucho la entrada de aquellos tiempos, quizás una hora a lo más y se la podía presenciar cómodamente desde cualquier sitio de la Colombia porque a diferencia de lo que ocurre hoy, no se producían agolpamientos de muchedumbre, bloqueo de esquinas ni mucho menos era necesario “agarrarse campo” o “señalar sitio” desde días antes como sucede al presente en que a mayor abundamiento, hay que pagar por los “sitios estratégicos” de la Bolívar y la plaza 10 de Febrero.

No podía precisar si el año 1927 o 1928 pero recuerdo que por esa época, las autoridades comunales considerando que la costumbre de la entrada había mucho de vulgar, plebeyo y pagano, resolvieron suprimirla radicalmente. Por lo visto la tradición se impuso y hoy por hoy la poco menos que mundialmente famosa entrada constituye poderoso medio de incremento del turismo nacional.

En fin, cabe destacar el hecho de que los refinados y opulentos diablos de hoy, descienden de aquellos pobres diablos de antaño, ni más ni menos…

Por: Misael Pacheco Loma

Oruro, Febrero de 1977.