Cena formal y destrucción masiva Prom. 1994 Reekie

Cada encuentro de ex-alumnos tiene algo especial para destacar. La primera después de 17 años fue la más emotiva, la segunda 20 años después fue la más sobria y solemne pero la tercera de 2016 fué sin duda la más “destructiva” en el buen sentido de la palabra si es que eso existe. Sin embargo sea solemne o destructiva, en todas ellas hemos vuelto a darle vida a esos momentos en el cole por un rato aunque breve pero muy felíz 🙂

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Físicamente estamos pocos pero de alguna forma estamos todos pues siempre recordamos los nombres de aquellos que… o no consiguieron autorización de sus comandantes para venir o tienen responsabilidades que atender. De cualquier forma saludos para todos ellos y ojalá nos veamos la próxima.

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Entre recuerdo y recuerdo nos enteramos de una historia épica. Aquí don César contando cómo la Prom. 1994 de la mano de su capitán Raúl logró retirarse de manera INVICTA de los campeonatos de fútbol 5 de ex-alumnos del Colegio Reekie ganando el último torneo en el que participó pasando por encima incluso sobre promociones más jóvenes.

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Nuestro presidente Aldo tratando de conquistar votantes para asegurar su recontra archi re reelección que lo mantiene en el poder desde 1994.

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Ron y whisky listos para contaminar el agua viva.

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Este par de lindas chicas fueron las primeras en saltar a la improvisada pista de baile del salón VIP reservado para nuestra reunión. Después de esto lo único que le quedó al resto fue seguirlas para dar comienzo así con la “destrucción masiva”.

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Aquí con el compañero presidente Aldo, el único presidente que reconozco en Bolivia a pesar de su dictadura que lo tiene 22 años ejerciendo el poder sin opositores a la vista.

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Don Abel y don César.

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Aquí con don César, un dúo que nuestro profesor de matemáticas llamaba: “Los puntos mínimo y máximo del curso. El punto mínimo cerca del piso y el punto máximo cerca del techo”. El bullying también venía de algunos de nuestros profesores.

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El alcohol a veces muestra la verdadera cara de algunos compañeros como el presidente Aldo al que creíamos leal y consecuente con los ideales del partido Agua Viva cuando en realidad parece que siempre fue del MNR. Prueba de ellos esta señal de la “V” de la victoria que pone en evidencia su transfugio y militancia movimientista.

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El compañero presidente Aldo siempre solidario con sus ciudadanos. Aquí animando al compañero Gianni a beberse un vaso de whiskacho.

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SÍ SE PUEDE !!!   SÍ SE PUEDE !!!   SÍ SE PUEDE !!!

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Si el Real Madrid tiene a Cristiano Ronaldo, la Prom. 94 del Reekie tiene al compañero Raúl, armador y eterno capitán del equipo del curso.

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Aquí con la compañera Ivette, cuando bailas con ella te hace sentir como un monolito.

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Carola, Esther, Jenny, Lizeth e Ivette. Más imágenes de la “destrucción masiva”.

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Nuestra compañera Ana Daniela a quien no veía desde hace casi 30 años, elegantísima con su abanico siempre dándonos ánimos.

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Aquí con Gianni y Christian, sobrevivientes del día después de la destrucción masiva.

Momentos de la Promo 1994 Reekie para recordar:

17 de Diciembre de 2011, reunión de la promo 17 años después

21 de Diciembre de 2014, reunión de la promo 20 años después




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Los Diablos de ayer y de hoy

Escribo estas líneas a solicitud amable de un personero de “El Diario” que ha querido dedicar una de sus prestigiosas páginas a la rememoración del histórico 10 de Febrero de 1781, fecha cívica principal de Oruro, ciudad consagrada últimamente “Capital Folklórica de Bolivia” y coincidentemente la motivación de estos párrafos tiene conocimiento con el folklore orureño pues creo interesante decir algo sobre la evolución de la ya famosa Entrada del Sábado de Carnaval y en ella “La Diablada” que es la que concita la máxima expectativa popular.

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Por lo menos de diez años a esta parte, viene manifestándose en Oruro un interés verdaderamente eufórico y al parecer más y más creciente por aquella entrada carnavalera con sus tradicionales comparsas de “Morenos”, “Llameros”, “Cullahuas”, “Incas”, “Chunchus” y alguna más entre las cuales la de los “Diablos” es la más brillante, bailarina y ágil y la que el público mira con especial deleitación. Pero el caso es que no fue siempre así con los rutilantes diablos de nuestros días.

Apelando a mis recuerdos de los años de 1920, puedo decir que a diferencia de los diablos de hoy, tan numerosos, tan elegantes, suntuosos, costosamente ataviados y en cuyos conjuntos hay “gente bien”, los diablos del pasado eran gente de humilde escala social, en su mayoría matarifes, popularmente llamados “mañazos” y eran tan pocos que no formaban sino un solo conjunto. Con raras excepciones, iban pobremente ataviados con disfraces en los que la pechera y el faldellín estaban descoloridos y deslustrados porque a no dudar, el disfraz había servido ya para muchas entradas, más lo que recuerdo es que en aquel atuendo la camiseta y el calzoncillo de muchos de los diablos estaban tan sucios que al escribir esto, tengo la idea de que eran los mismos que el danzarín usaba a diario y no habían sido lavados vaya uno a saber cuánto tiempo. En el traje diablesco lo singular era la careta por lo pesado que debió resultar (quizás hasta unos 3 kilos) por estar fabricada de yeso. Los diablos de aquel tiempo, además iban armados de tridentes de hierro que los chicos de entonces llamábamos “trinches” que blandían amenazadoramente a tiempo que lanzaban su peculiar y mefistofélica exclamación “Aaaarrrrrr….”

Como hoy, la antigua diablada tenía también “osos”, “china supay”, “cóndores” y “monos”. ¡Oh los monos! Eran el terror de los chicos, vestidos de amarillo y portando largos chicotes se hacían temibles porque si bien los diablos solo amagaban con sus trinches, los monos pegaban en serio con sus chicotes por lo cual los chicos optábamos casi siempre por escapar o por lo menos ocultarnos al amparo de las personas mayores.

La entrada se la realizaba siempre a lo largo de la entonces “Avenida Colombia” (hoy 6 de Octubre). Cada conjunto iba acompañado de su caravana la cual a diferencia de las actuales que se arreglan en autos, se las disponía en mulas con orfebrería y platería acaso más genuinas que ahora y era conducida por el dueño de pintoresca apariencia porque iba emponchado en fina vicuña, la cara blanqueada por entero con “harina de Chile” y profusamente engalanado con serpentinas de vistosos colores y delicada fabricación pues eran importadas. No duraba mucho la entrada de aquellos tiempos, quizás una hora a lo más y se la podía presenciar cómodamente desde cualquier sitio de la Colombia porque a diferencia de lo que ocurre hoy, no se producían agolpamientos de muchedumbre, bloqueo de esquinas ni mucho menos era necesario “agarrarse campo” o “señalar sitio” desde días antes como sucede al presente en que a mayor abundamiento, hay que pagar por los “sitios estratégicos” de la Bolívar y la plaza 10 de Febrero.

No podía precisar si el año 1927 o 1928 pero recuerdo que por esa época, las autoridades comunales considerando que la costumbre de la entrada había mucho de vulgar, plebeyo y pagano, resolvieron suprimirla radicalmente. Por lo visto la tradición se impuso y hoy por hoy la poco menos que mundialmente famosa entrada constituye poderoso medio de incremento del turismo nacional.

En fin, cabe destacar el hecho de que los refinados y opulentos diablos de hoy, descienden de aquellos pobres diablos de antaño, ni más ni menos…

Por: Misael Pacheco Loma

Oruro, Febrero de 1977.

Patria, libertad e independencia: Oruro gritó antes que Chuquisaca

El grito libertario en Chuquisaca se produjo el 25 de mayo de 1809, en La Paz el 16 de julio del mismo año y en Cochabamba el 14 de septiembre de 1810. Sin embargo el de Oruro es anterior a todos ellos así que respetando el orden cronológico de los hechos, el 10 de Febrero de 1781 encabeza a todos los anteriores y se constituye así en el primero de los pronunciamientos emancipadores e independentistas en América Latina.

Tales hechos históricos no han merecido un estudio responsable y convincente que refleje la verdad, incluso los estudios considerados serios han sido distorsionados por ideologías cargadas de intereses mezquinos y regionalistas que imperaban en aquellos momentos, las mismas que manosearon la verdad histórica y sus protagonistas de una manera vergonzosa.

La prerrogativa del primer grito libertario lanzado en el Alto Perú, fue atribuido cronológicamente y sin mayores observaciones a Chuquisaca, primacía que disputó con La Paz que por su lado también se creía precursor del movimiento independista. Esta disputa encendió acalorados debates y discusiones sobre la sede de la capital de la república que fueron el detonante para el estallido de una sangrienta guerra civil en diciembre de 1898.

Oruro sin embargo evitó sembrar luto y dolor en los hogares bolivianos y se mantuvo pacífica, fraternal y trabajadora no obstante haber establecido en el calendario histórico nacional el 10 de Febrero de 1781 como aniversario cívico y efeméride departamental, fecha que fue ignorada por toda la nación o simplemente confundida con una sublevación de indígenas en contra de los españoles para restaurar el imperio incásico y que apenas merecía breves comentarios por parte de los historiadores.

Las cosas se habrían quedado así de no haber sido por el arduo trabajo de investigación histórica de un joven profesional nacido en Oruro que en 1884 reveló a toda Bolivia que la revolución de 1781 en Oruro no fue una simple sublevación de indígenas sino que fue una verdadera iniciativa de guerra de la independencia llevada a cabo por criollos, mestizos e indios con el deseo manifiesto de establecer una patria libre e independiente.

Cansado de buscar y no encontrar algo importante relacionado con la contribución de Oruro a la independencia de Bolivia en las obras nacionales de historia y viejos documentos oficiales de la colonia que en muchos casos habían sido distorsionados y malinterpretados, don Adolfo Mier y León expuso el 6 de agosto de 1884 el fruto de sus largas investigaciones emprendidas de manera tenaz y perseverante que lo llevaron a encontrar en Buenos Aires los documentos del tomo 5º de la “Colección de Obras y Documentos relativos a la Historia Antigua y Moderna de las provincias del Río de La Plata” de don Pedro de Angelis, una relación histórica que contaba y explicaba en detalle los hechos sucedidos el 10 de Febrero de 1781. Fue así como Bolivia se enteró por vez primera de la vibrante proclama de Sebastián Pagador, clara, sin vacilaciones y sin medias tintas:

“Amigos paisanos y compañeros: en ninguna ocasión podemos mejor dar evidentes pruebas de nuestro amor a la patria sino en esta, no estimemos en nada nuestras vidas, sacrifiquémoslas gustosos en defensa de la libertad convirtiendo toda la humildad y rendimiento que hemos tenido con los europeos en ira y furor…”

Sebastián Pagador, 10 de Febrero de 1781.

Es difícil creer que la Real Villa de San Felipe de Austria siendo en ese entonces el centro más poblado de la patria, con los recursos minerales que disponía y con su estratégica posición geográfica se hubiese quedado inerte sin haber tenido una influencia y participación importantes en la emancipación americana. La historia dice que no fue así, la historia dice que el 10 de Febrero de 1781 fue un acontecimiento de carácter nacional y continental, una fecha épica y memorable en la que por vez primera durante la colonia, un pueblo entero desconoció el derecho divino impuesto por el Rey de España, proclamando patria y libertad repudiando el régimen de penosa e inhumana servidumbre y arbitrariedades impuestas por los conquistadores.

Fue el 10 de Febrero de 1781 el que sirvió de cimiento e inspiración para movimientos posteriores en el Alto Perú como los de Chuquisaca y La Paz que sucedieron casi 30 años después y fueron los nobles sacrificios de Jacinto y Juan de Dios Rodríguez, Sebastián Pagador, Clemente Menacho, Diego Flores, Manuel, Nicolás y Domingo Herrera, José Azurduy, Miguel Portillo, Francisca y María Quiróz, Mariano Bernal Lira, Nicolás Caro, Francisca Gola y otros los que inmortalizaron esta fecha.

En días posteriores a aquel 6 de agosto de 1884, don Adolfo Mier emprendió una campaña de difusión de la verdad histórica sobre la gloriosa epopeya de 1781 con la publicación de libros, folletos y documentos existentes en los archivos de Sucre y Buenos Aires, organizando conferencias y escribiendo artículos de prensa que muchas veces le han ocasionado serias y apasionadas polémicas pues tal como ocurre hoy en día, imperaba en Bolivia un marcado regionalismo entre los pueblos y cada cual quería para sí el mérito de haber dado el primer grito libertario de emancipación latinoamericana. Y tal como ocurre hoy en día, la investigación de Adolfo Mier fue menospreciada, la figura de Sebastián Pagador minimizada y los hechos del 10 de Febrero de 1871 restados en su importancia.

En 1926 bajo la presidencia de Hernando Siles, se intentó opacar los acontecimientos del 10 de febrero de 1781 y se intentó cambiar la fecha de la efeméride de Oruro por el 6 de octubre de 1810 que por un tiempo resultó ser la única fecha reconocida por el resto de las autoridades nacionales y también las locales que no siempre han sido orureñas. Sin embargo el 6 de octubre de 1806 ha sido olvidado con el tiempo y suprimido del calendario histórico de Oruro sin saberse los motivos aunque fue desempolvado para celebrar un bicentenario en 2010 que los orureños ya habían conmemorado en febrero de 1981.

La historia ha dado su veredicto y ha dado una respuesta afirmativa, categórica y rotunda: El grito de Oruro fue el primero que despertó a América Latina el 10 de Febrero de 1781 y Oruro mismo pudo haberlo hecho mucho antes en julio de 1739 cuando un grupo de orureños encabezados por Juan Vélez de Córdoba e inspirados en su “Manifiesto de Agravios” intentó dar un primer grito de emancipación que fue desbaratado por una traición antes de llevarse a cabo. Tal hecho ha sido documentado en el “Archivo de General de las Indias” de Sevilla en España y fue dado a conocer por el ilustre orureño don Marcos Beltrán Ávila, tema que será objeto de revisión en otro post.

Documentos consultados    

  • «La Iniciativa de Oruro en 1781». Adolfo Mier, publicación (10/02/1884)
  • «Acción grandiosa del 10 de Febrero de 1781». César Cadima Maldonado,  “La Patria” Oruro (10/02/1976)
  • «Adolfo Mier y el 10 de Febrero». Jorge Fajardo, “Presencia” La Paz (10/02/1981)
  • «¡Oruro en el primer grito libertario!». Luis Gareca Oporto, “La Patria” Oruro (10/02/1991)