Trepando los verdes cerros del norte de Cochabamba

00Llegando en bus desde Oruro y saliendo de Quillacollo por la Av. Galindo hasta la terminal de Cochabamba. Al fondo en el norte de la ciudad, los cerros del Parque Nacional Tunari.

000Ya en el norte de la ciudad, justo a los pies de los cerros del Parque Nacional Tunari. Aquí una vista parcial del centro de Cochabamba. Arriba a la izquierda con un poco de esfuerzo se puede distinguir en algo la silueta del Cristo de la Concordia y un poco más a la derecha la laguna Alalay. Al fondo el aeropuerto Jorge Wilstermann.

01Mientras subimos, hay algunos tramos que facilitan el ascenso. Ahora hay muros, alambrados y caminos de automóvil en lugares donde antes solo había piedras y pastos. La zona está urbanizándose peligrosamente en desmedro del paisaje y las áreas verdes allá arriba.

02Seguimos subiendo y encontramos esta especie de represa artificial que la gente ha construido precariamente para bañarse y lavar su ropa. La mayor parte del agua acumulada es de lluvia y de vez en cuando desvían el curso del arroyo que baja del parque para llenarla.

03Aquí la cordillera de Cochabamba, otra vista clásica y privilegiada de la ciudad con el cerro Tunari con más de 5 mil metros de altura, cubierto de nieve y rodeado de nubes. Abajo a sus pies se puede ver parte de Quillacollo y Tiquipaya.

car001Tropezándonos, cayéndonos y con algunos moretones llegamos un poco más arriba hasta dar con uno de los arroyos que bajan del parque. Es cada vez más difícil seguir subiendo para llegar a las cascadas y la  cima parece inalcanzable como se puede ver en la toma de la derecha.

car002Uno de los arroyos que bajan del parque. No exagero si digo que arriesgamos el pellejo para llegar hasta aquí porque el camino es resbaloso y cuesta arriba como se ve. Hemos subido de cuatro patas aferrados al piso de piedra como moscas y falta aún más para alcanzar la cima que se ve en la toma de la izquierda bien arriba y al centro con algo que si no es un ovni, es un ave de rapiña.

car003Uno de las pocas áreas estables en el camino de subida, llegar hasta aquí es un alivio y casi un triunfo tomando en cuenta que no llevamos equipo para subir montañas, sólo ropa deportiva, gorras, agua y un par de naranjas para recargar fuerzas.

car004Estamos ya lejos de la ciudad y más lejos aún de la cima. En este punto desaparece la señal de teléfono móvil así que si llegara a pasarnos algo estamos jodidos.

car01Parece que la cima ya está cerca pero el camino es cada vez más empinado. Después de subir por algo más de dos horas, hemos llegado al punto final de nuestro recorrido pues aquí es donde sí necesitamos equipo de montaña para seguir subiendo y como no tenemos hay que resignarnos y consolarnos tomando un baño aprovechando esta linda cascada aunque el agua esté helada.

car06Nuestro guía sin el cual no habría sido posible llegar hasta aquí, su enorme experiencia se pone en evidencia cuando llegó hasta aquí sin moretones, raspones, torceduras de tobillo o calcetines mojados, a diferencia de nosotros. Gracias Ricardo…

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Dedicado a mi querido tío Osvaldo, excombatiente de la guerrilla de Ñancahuazú y que Dios lo tenga en su santa gloria.

ospalto

Patria, libertad e independencia: Oruro gritó antes que Chuquisaca

El grito libertario en Chuquisaca se produjo el 25 de mayo de 1809, en La Paz el 16 de julio del mismo año y en Cochabamba el 14 de septiembre de 1810. Sin embargo el de Oruro es anterior a todos ellos así que respetando el orden cronológico de los hechos, el 10 de Febrero de 1781 encabeza a todos los anteriores y se constituye así en el primero de los pronunciamientos emancipadores e independentistas en América Latina.

Tales hechos históricos no han merecido un estudio responsable y convincente que refleje la verdad, incluso los estudios considerados serios han sido distorsionados por ideologías cargadas de intereses mezquinos y regionalistas que imperaban en aquellos momentos, las mismas que manosearon la verdad histórica y sus protagonistas de una manera vergonzosa.

La prerrogativa del primer grito libertario lanzado en el Alto Perú, fue atribuido cronológicamente y sin mayores observaciones a Chuquisaca, primacía que disputó con La Paz que por su lado también se creía precursor del movimiento independista. Esta disputa encendió acalorados debates y discusiones sobre la sede de la capital de la república que fueron el detonante para el estallido de una sangrienta guerra civil en diciembre de 1898.

Oruro sin embargo evitó sembrar luto y dolor en los hogares bolivianos y se mantuvo pacífica, fraternal y trabajadora no obstante haber establecido en el calendario histórico nacional el 10 de Febrero de 1781 como aniversario cívico y efeméride departamental, fecha que fue ignorada por toda la nación o simplemente confundida con una sublevación de indígenas en contra de los españoles para restaurar el imperio incásico y que apenas merecía breves comentarios por parte de los historiadores.

Las cosas se habrían quedado así de no haber sido por el arduo trabajo de investigación histórica de un joven profesional nacido en Oruro que en 1884 reveló a toda Bolivia que la revolución de 1781 en Oruro no fue una simple sublevación de indígenas sino que fue una verdadera iniciativa de guerra de la independencia llevada a cabo por criollos, mestizos e indios con el deseo manifiesto de establecer una patria libre e independiente.

Cansado de buscar y no encontrar algo importante relacionado con la contribución de Oruro a la independencia de Bolivia en las obras nacionales de historia y viejos documentos oficiales de la colonia que en muchos casos habían sido distorsionados y malinterpretados, don Adolfo Mier y León expuso el 6 de agosto de 1884 el fruto de sus largas investigaciones emprendidas de manera tenaz y perseverante que lo llevaron a encontrar en Buenos Aires los documentos del tomo 5º de la “Colección de Obras y Documentos relativos a la Historia Antigua y Moderna de las provincias del Río de La Plata” de don Pedro de Angelis, una relación histórica que contaba y explicaba en detalle los hechos sucedidos el 10 de Febrero de 1781. Fue así como Bolivia se enteró por vez primera de la vibrante proclama de Sebastián Pagador, clara, sin vacilaciones y sin medias tintas:

“Amigos paisanos y compañeros: en ninguna ocasión podemos mejor dar evidentes pruebas de nuestro amor a la patria sino en esta, no estimemos en nada nuestras vidas, sacrifiquémoslas gustosos en defensa de la libertad convirtiendo toda la humildad y rendimiento que hemos tenido con los europeos en ira y furor…”

Sebastián Pagador, 10 de Febrero de 1781.

Es difícil creer que la Real Villa de San Felipe de Austria siendo en ese entonces el centro más poblado de la patria, con los recursos minerales que disponía y con su estratégica posición geográfica se hubiese quedado inerte sin haber tenido una influencia y participación importantes en la emancipación americana. La historia dice que no fue así, la historia dice que el 10 de Febrero de 1781 fue un acontecimiento de carácter nacional y continental, una fecha épica y memorable en la que por vez primera durante la colonia, un pueblo entero desconoció el derecho divino impuesto por el Rey de España, proclamando patria y libertad repudiando el régimen de penosa e inhumana servidumbre y arbitrariedades impuestas por los conquistadores.

Fue el 10 de Febrero de 1781 el que sirvió de cimiento e inspiración para movimientos posteriores en el Alto Perú como los de Chuquisaca y La Paz que sucedieron casi 30 años después y fueron los nobles sacrificios de Jacinto y Juan de Dios Rodríguez, Sebastián Pagador, Clemente Menacho, Diego Flores, Manuel, Nicolás y Domingo Herrera, José Azurduy, Miguel Portillo, Francisca y María Quiróz, Mariano Bernal Lira, Nicolás Caro, Francisca Gola y otros los que inmortalizaron esta fecha.

En días posteriores a aquel 6 de agosto de 1884, don Adolfo Mier emprendió una campaña de difusión de la verdad histórica sobre la gloriosa epopeya de 1781 con la publicación de libros, folletos y documentos existentes en los archivos de Sucre y Buenos Aires, organizando conferencias y escribiendo artículos de prensa que muchas veces le han ocasionado serias y apasionadas polémicas pues tal como ocurre hoy en día, imperaba en Bolivia un marcado regionalismo entre los pueblos y cada cual quería para sí el mérito de haber dado el primer grito libertario de emancipación latinoamericana. Y tal como ocurre hoy en día, la investigación de Adolfo Mier fue menospreciada, la figura de Sebastián Pagador minimizada y los hechos del 10 de Febrero de 1871 restados en su importancia.

En 1926 bajo la presidencia de Hernando Siles, se intentó opacar los acontecimientos del 10 de febrero de 1781 y se intentó cambiar la fecha de la efeméride de Oruro por el 6 de octubre de 1810 que por un tiempo resultó ser la única fecha reconocida por el resto de las autoridades nacionales y también las locales que no siempre han sido orureñas. Sin embargo el 6 de octubre de 1806 ha sido olvidado con el tiempo y suprimido del calendario histórico de Oruro sin saberse los motivos aunque fue desempolvado para celebrar un bicentenario en 2010 que los orureños ya habían conmemorado en febrero de 1981.

La historia ha dado su veredicto y ha dado una respuesta afirmativa, categórica y rotunda: El grito de Oruro fue el primero que despertó a América Latina el 10 de Febrero de 1781 y Oruro mismo pudo haberlo hecho mucho antes en julio de 1739 cuando un grupo de orureños encabezados por Juan Vélez de Córdoba e inspirados en su “Manifiesto de Agravios” intentó dar un primer grito de emancipación que fue desbaratado por una traición antes de llevarse a cabo. Tal hecho ha sido documentado en el “Archivo de General de las Indias” de Sevilla en España y fue dado a conocer por el ilustre orureño don Marcos Beltrán Ávila, tema que será objeto de revisión en otro post.

Documentos consultados    

  • «La Iniciativa de Oruro en 1781». Adolfo Mier, publicación (10/02/1884)
  • «Acción grandiosa del 10 de Febrero de 1781». César Cadima Maldonado,  “La Patria” Oruro (10/02/1976)
  • «Adolfo Mier y el 10 de Febrero». Jorge Fajardo, “Presencia” La Paz (10/02/1981)
  • «¡Oruro en el primer grito libertario!». Luis Gareca Oporto, “La Patria” Oruro (10/02/1991)

El fuego arrasa el Parque Nacional Tunari

Hay tres cosas que disfruto mucho cada vez que visito Cochabamba: la compañía y hospitalidad de la familia, las palizas de San José al Wilstermann y la hermosa vista que representan los montes y la vegetación del Parque Nacional Tunari. Por desgracia este parque, el medio ambiente de Cochabamba y Bolivia están siendo consumidos por el fuego y la irresponsabilidad de la gente.

Viernes 13 de Agosto: El fuego aún no es significativo aunque el daño el irreparable. La columna de humo aún no es muy grande pero se alcanza a ver apenas uno está entrando a la ciudad.

Ya en la noche del mismo día, los fuertes vientos que iban de oeste a este avivaron el fuego por la noche.

Sábado 14 de Agosto: El sol aún no había salido en el norte de la ciudad de Cochabamba pero ya se veía el efecto del fuego del día anterior: denso humo.

Más tarde ese mismo día y ya a media mañana. Este era el panorama que se mostraba.

Siempre ese mismo día, este era el panorama que se mostraba en un punto bastante alejado del centro de la ciudad (Colcapirhua) en donde antes podíamos apreciar claramente la cordillera de Cochabamba al norte, ahora cubierta totalmente por el humo.

Domingo 15 de Agosto: Aparentemente el fuego estaba ya por extinguirse pues el humo era muchísimo menos que el día anterior pero sin duda el fuerte que se vino por la tarde avivó el poco fuego remanente y comenzó así un incendio de proporciones.

El humo se vá hasta la ciudad. Vean como cubre casi completamente la colina y al Cristo de la Concordia a la derecha.

El fuego ha crecido y se ha hecho incontrolable. El viento expande el fuego que inicialmente parece que se había iniciado en el medio de dos montes hacia arriba y amenaza con extenderser hacia la parte de abajo.

El fuego avanza hacia la parte de abajo, hay algunas zonas ya urbanizadas al pie de los montes del Parque Tunari y se puede ver ya a la gente movilizándose, a un grupo del Ejército, del SAR y una sirena.

El panorama ya al anochecer. Salvando las lógicas distancias, la escena nos recuerda al paisaje de un volcán en plena erupción. Estamos aún lejos del lugar del fuego pero el humo ya ha llegado hasta nosotros.