De la barrilla al lingote II: Las bases de la fundidora estatal

Posterior al primer y heroico emprendimiento de don Mariano Peró en 1943 poniendo en marcha FUNESTAÑO en Oruro, resalta también el no menos heroico esfuerzo de los ingenieros José Núñez Rosales y Jorge Zalesky, dos profesionales que han desempeñado un papel importante en el tema de fundiciones a quienes sin embargo poco se menciona a pesar de haber sembrado la semilla de lo que sería la futura planta fundidora estatal de estaño. Su sacrificado trabajo encontró dura oposición no solo en aquellos que el común popular llamaba «rosca minero feudal» (1) sino también dentro de las mismas empresas estatales cuyos funcionarios de alto rango especialmente,  servían a intereses privados aún después de nacionalizadas las minas.

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Fig.1.  Una de las pocas imágenes que se tienen del Ing. José Núñez Rosales aquí entregando el informe de la Comisión de Nacionalización de Minas al presidente Paz Estenssoro. A la derecha una estampilla conmemorativa.

José Núñez Rosales, ingeniero industrial, destacó como gerente del estatal Banco Minero de Bolivia BAMIN que con preferencia rescataba y compraba la producción de los mineros chicos que muchas veces eran víctimas de los exigentes términos de referencia que ofrecía la minería privada grande. Bajo su mando el BAMIN (2) se convirtió en una seria amenaza para los mineros privados pues estaba en camino de cubrir un 50 % de la producción nacional. En determinado momento llegó incluso a superar a la firma de uno de los barones del estaño: Carlos Víctor Aramayo, tercer productor en el país.

También ayudó a implementar plantas de concentración de minerales otorgando créditos a pequeños productores para mejorar su producción. Sin embargo consideraba él que todo ello era una actividad muy básica así que comenzó seriamente a idear la implementación de una planta para fundir esos minerales en Bolivia a sabiendas que eso le traería problemas con otro de los barones del estaño: Simón I. Patiño dueño de la fundidora británica Williams Harvey que fundía en Liverpool gran parte del estaño boliviano que también se fundía en los Estados Unidos donde el barón era accionista mayoritario de otras fundidoras importantes.

Otro de los barones del estaño, Mauricio Hochschild se vio especialmente afectado pues el creciente incremento de operaciones del BAMIN comenzaba a acaparar gran parte de su terreno de acción que era el rescate de minerales de pequeños productores, emprendimiento con el cual había amasado gran parte de su fortuna. Hochschild empezó entonces una campaña de desprestigio en contra del Banco Minero acusándolo en los medios de ineficacia, burocratismo, despilfarro, etc. deficiencias históricas en las empresas estatales bolivianas. Saboteó todo intento de Núñez Rosales por conseguir proyectos y créditos en el extranjero para la implementación de una eventual planta fundidora. No conforme con ello, movió influencias en medios, instituciones y carteras de gobierno para propiciar después de muchos intentos, su despido como gerente del Banco Minero, hecho ocurrido en enero de 1950. Tales acontecimientos, así como su tenaz lucha por instalar fundiciones en Bolivia son narrados por el Ing. Núñez Rosales en un libro publicado en 1954 que recopila más de 25 artículos suyos escritos para el periódico “Ultima Hora” de La Paz (3) durante su período como gerente del Banco Minero (1948 – 1950).

Dos años después estalló la Revolución Nacional del 9 de Abril de 1952, dirigida por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) que instaló en el poder al Dr. Víctor Paz Estenssoro cuyo gobierno intentó sin éxito satisfacer el pedido de líderes sindicalistas y nacionalistas que demandaban la instalación de plantas fundidoras en Bolivia para liberar al país de la dependencia económica extranjera. Tal idea era alentada no solo por el exitoso emprendimiento de don Mariano Peró en Oruro, sino también por los esfuerzos del Ing. Núñez Rosales por instalar otra fundidora. Ambos estaban conscientes de que Bolivia debía contar con una fundición en territorio propio desde el inicio mismo del auge del estaño por la importancia de sus yacimientos (Llallagua, Huanuni, Colquiri).

El MNR comenzó su política minera creando una empresa estatal que se encargaría de centralizar la administración de todas las minas bolivianas para explorarlas, prospectarlas y explotarlas para después  refinar, fundir y comercializar los minerales extraídos de sus yacimientos. Así nació la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL) en octubre de 1952, misma que tomaría el control de las minas privadas para el estado boliviano una vez que fueran nacionalizadas con el propósito de monopolizar la exportación de concentrados de los minerales más importantes.

El día 31 de ese mismo mes se firmó el Decreto de Nacionalización de las Minas en la población de Llallagua a donde el presidente Paz Estenssoro voló desde La Paz (4). Fue recibido en Catavi en medio de un clima festivo por eufóricos mineros que celebraron su llegada con disparos de fusil y explosiones de dinamita. El documento se firmó en el campo de María Barzola (5) entre los campamentos mineros de Catavi y Siglo XX en un acto que buscaba desagraviar a los mineros caídos en ese lugar en la última masacre de mineros perpetrada hasta ese momento por el ejército boliviano.

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Fig. 2 y 3. El presidente Paz Estenssoro recibido en Catavi para la firma del Decreto de Nacionalización de Minas, escoltado por una suerte de milicia minera organizada. Abajo el histórico campamento minero de Siglo XX entre Llallagua y Catavi.

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Entre los puntos más importantes del decreto, resaltaba la intervención de las oficinas pertenecientes a las empresas de los barones del estaño: Patiño, Hochschild,  Aramayo así como la reversión de sus minas, plantas y bienes en general a favor del estado con el pago de una fuerte indemnización. Más en un principio, el gobierno no supo qué hacer con todo aquello pues los tres grandes grupos mineros pasarían a ser uno solo bajo el mando de la COMIBOL. Cada firma tenía un complicado sistema de trabajo, contabilidad diferenciada, estructura diversificada en cada subsidiaria, etc. Unificar todo eso era una tarea titánica, se había nacionalizado con el corazón sin planificar seriamente ni el sistema de explotación de minerales ni el tema de las fundiciones. El decreto de nacionalización tenía más bien un carácter sentimental e ideológico: fue un triunfo político pero a la larga fue un fracaso económico (6).

Dada la inexperiencia de la recién nacida COMIBOL, se invitó a los profesionales de las empresas nacionalizadas para quedarse a trabajar en forma conjunta con el personal designado por el gobierno. Aquellos que aceptaron no dejaron del todo sus intereses con los despojados barones de estaño, su lealtad no desaparecería de la noche a la mañana. Serían estos quienes pondrían trabas a la tarea de profesionales comprometidos con los intereses nacionales entre los cuales estaba el ya mencionado Ing. Núñez Rosales que después de su destitución del BAMIN fue invitado por el MNR a presidir la Comisión de Nacionalización de Minas de la COMIBOL para posteriormente ser designado su vicepresidente.

Poco duró en el cargo. Comprendió el gobierno del MNR que no era tan sencilla la tarea de poner una fundición en Bolivia  y acabó cediendo a las presiones del poder extranjero (7) que no dudó en usar su poder político dentro de las empresas estatales para amenazar y chantajear prensa, políticos, líderes obreros y nacionalistas para que abandonasen el ideal de las fundiciones. Esto generó tal molestia de Núñez Rosales hacia Paz Estenssoro que acabó convirtiéndose en su enemigo político, algo que tendría consecuencias fatales para su vida que quedó cegada un 18 de octubre de 1961 en circunstancias en que atormentado y desesperado por ver postergado su anhelo una u otra vez, planificaba  un golpe de estado para derrocar al MNR. No se han aclarado las circunstancias de su asesinato hasta el día de hoy pero se tiene la certeza de que se trató de un crimen político. Se iba de este mundo no sin antes dejar un importante legado creando en marzo de 1955 la carrera de ingeniería metalúrgica al interior de la Facultad de Ingeniería en La Paz de la cual fue su decano entre 1954 y 1956.

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Fig. 4. Uno de los pocos homenajes y reconocimientos a la incansable labor del Ing. Jorge Zalesky en una calle de Oruro.

 Jorge Zalesky, aviador de la 2da. Guerra Mundial ingeniero metalúrgico formado en Alemania, experto en siderurgia y especializado en la metalurgia del estaño, llegó a Bolivia invitado para trabajar por el aún gerente del BAMIN José Núñez Rosales quien lo había contactado en uno de sus tantos viajes a Estados Unidos por conseguir proyectos y financiamiento para la fundición. Zalesky ni bien llegado a Bolivia empezó entusiasta con sus primeros experimentos en fundición construyendo para ello pequeños hornos casi de juguete para procesar los minerales que el Banco Minero le proporcionaba para sus pruebas. Con el tiempo las condiciones de trabajo en cuanto a material y equipo fueron mejorando pero empezaron a complicarse después de la destitución de Núñez Rosales de la gerencia del BAMIN que sin embargo hizo lo que pudo para seguir apoyándolo desde la vicepresidencia de COMIBOL, misma que dejó para ejercer luego como decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de San Andrés UMSA en La Paz. En tal circunstancia se creó la mencionada carrera de ingeniería metalúrgica donde el Ing. Zalesky se desempeñó como un profesor universitario ejemplar, siendo una de sus primeras tareas la implementación de un laboratorio metalúrgico que también aprovechó para sus pruebas.

Tales pruebas hechas a pequeña escala para obtener estaño metálico a partir de las barrillas, eventualmente tuvieron éxito. El siguiente paso era implementar sus métodos de refinamiento a una escala mayor, para ello se valió del trabajo y experiencia adquiridos en Alemania para contactar a las empresas alemanas Krupp y Lurgi (8) expertas en el tema de fundiciones que entusiastas con la instalación de una planta fundidora en Bolivia probaron antes los métodos de fundición de Zalesky en sus plantas. Numerosas pruebas encontraron dificultades técnicas por las características particulares y la composición de la barrilla boliviana, dificultades que serían subsanadas una por una, no sin antes gastar cientos de miles de dólares y quemar miles de toneladas de mineral en otras tantas pruebas que duraron casi una década. Todo esto fue bien aprovechado por el BAMIN y la COMIBOL que como sabemos tenían funcionarios que habían trabajado en la desmantelada «rosca» que aún ejercía importante influencia desde el extranjero. Ambas estatales cortaron el apoyo logístico y económico al proyecto Krupp & Lurgi al que intentaron destruír con informes pesimistas y difamatorios llenos de excusas incoherentes que el mismo Ing. Zalesky se encargó de refutar una y otra vez poniendo en evidencia la ignorancia de la COMIBOL sobre el tema.

Incapaces de hacerle frente en el plano profesional, intentaron desprestigiarlo acusándolo de comunista y persiguiéndole por ello. Zalesky sin embargo no se dio por vencido pues sentía que estaba cerca de lograr el ideal que perseguía con Núñez Rosales. Decidió entonces pagar con su dinero minerales, material y equipo para continuar con sus pruebas esperanzado en que algún día su pequeña fundidora se convirtiera en una planta de magnitud industrial (9). En determinado momento se quedó sin efectivo en sus bolsillos viéndose obligado a pedirle minerales a crédito al BAMIN y a la COMIBOL, préstamos que en lo posterior utilizaron para extorsionarle a fin de que dejara de trabajar. Como no lo consiguieron, decidieron cortar por lo sano: cegaron su vida un 24 de enero de 1962 con una “bala perdida” que le penetró la cabeza a unos cuantos metros de una manifestación. No había sido la primera vez que intentaron asesinarle: años antes ya había sido alcanzado por otra “bala perdida” en Cochabamba lo que hace suponer que fue víctima de un crimen político tal como había ocurrido con José Núñez Rosales tres meses atrás.

El Ing. Zalesky se iba de este mundo no sin antes dejar un importante legado que empezó en la universidad de La Paz creando junto con Núñez Rosales, conciencia en los jóvenes estudiantes en torno a la fundición brindando conferencias magistrales no solo en La Paz sino también en Oruro (10) de las cuales salía siempre aclamado y triunfante. Terminó por convencer a muchos profesionales jóvenes para especializarse en el tema de las fundiciones (11) dejando documentados procesos metalúrgicos propios como “Hormet”, “Piromet”, “Anaconda” que fueron estudiados y convertidos en base de las operaciones de la futura empresa estatal de fundiciones en Vinto, Oruro.

Dos pérdidas irreparables, otras dos vidas que escribieron con su sangre la ya sangrienta historia minera de Bolivia.

Notas y referencias.

  1. La «rosca minero feudal» o simplemente «la rosca » era el nombre con el cual los sectores populares conocían al grupo formado por los Patiño, Hochschild, Aramayo, barones del estaño cuyo poder económico se presumía era quien verdaderamente gobernaba Bolivia.
  2. El Banco Minero (BAMIN) fue una institución estatal creada en julio de 1936 durante el gobierno del Gral. David Toro con el propósito optimista de monopolizar la comercialización de minerales para hacer frente al monopolio privado de los barones del estaño.
  3. “Última Hora” fue el único medio escrito que accedió a publicar los artículos del Ing. José Núñez Rosales. El resto de la prensa escrita lo vetó pues estaba toda cooptada por “la rosca”.
  4. Antes de abordar el avión del Lloyd Aéreo Boliviano que lo llevaría de La Paz para aterrizar en Catavi, el presidente Paz Estenssoro y sus ministros dejaron firmada una copia del decreto de nacionalización “por si algo pasaba” durante el viaje.
  5. El Campo de María Barzola es una planicie bautizada así en honor a una valiente ancianita que portando la bandera boliviana encabezó una marcha en la que cayó por disparos de metralla del ejército en la masacre de Catavi el 21 de diciembre de 1942 que cobró las vidas de 20 mineros.
  6. Desde su creación, COMIBOL malgastó sus pocos ingresos y recursos asignados por el estado en consultorías caras e inútiles, sueldos, bonos y comisiones que fueron repartidas entre ejecutivos y trabajadores encargados del control obrero cuya excesiva injerencia en la administración bloqueó proyectos importantes o los aprobó a cambio de algún tipo de jugosa dádiva. COMIBOL estuvo al borde de la quiebra en varias oportunidades, hasta el día de hoy siguen primando intereses políticos que derivan en exagerado incremento de personal, ineficiencia, excesiva burocracia e improductividad.
  7. Nikita Kruschev, premier soviético ofreció a Bolivia en 1960 donar maquinaria para instalar plantas concentradoras, fundidoras de estaño y un crédito de 150 millones de dólares. En plena Guerra Fría, el Departamento de Estado de los Estados Unidos presionó al gobierno de Víctor Paz Estenssoro para que rechace la oferta. Los concentrados de estaño bolivianos siguieron fundiéndose en la Williams Harvey de Liverpool.
  8. Fried Krupp de la ciudad de Essen y Lurgi Gesellschaft de la ciudad de Frankfurt eran empresas alemanas con prestigio en el área de fundiciones. Trabajaron para Bolivia y la COMIBOL como una sola firma: “Krupp & Lurgi”. Fracasaron en su afán de instalar una planta en el país tras casi 8 años de trabajo.
  9. El Ing. Zalesky era propietario de una planta pequeña en la zona de Achachicala, La Paz donde fundía estaño en pequeñas cantidades. A su muerte la planta fue intervenida por la COMIBOL que en lugar de aprovecharla o potenciarla, la cerró dejando de operar para siempre.
  10. Durante 1961 en Ing. Zalesky brindó charlas y conferencias sobre el tema de fundiciones en la Universidad Técnica de Oruro UTO por invitación de su entonces rector Dr. Felipe Iñiguez Medrano que como muchos estudiantes, sentía especial simpatía por él. Un año después, el 12 de diciembre de 1962 se creó en Oruro la carrera de Metalurgia en la Facultad Nacional de Ingeniería  de la UTO.
  11. Recogieron las enseñanzas del Ing. Zalesky entre otros los ingenieros Hugo Silva y José Miguel de Velasco que fueron también profesores universitarios de la UMSA. Silva fue uno de los primeros en crear conciencia y pelear por la necesidad de explotar e industrializar los yacimientos de hierro del Mutún en Bolivia. Velasco desempeñó un papel clave en la cristalización de la futura fundición de estaño en Vinto, Oruro.

 Documentos consultados.

  • “El Poder y la Caída”, Sergio Almaráz Paz. «Los Amigos del Libro» 1967
  • “Historia de la Minería Andina Boliviana”. Carlos Serrano Bravo, 2004.
  • “Masacres Mineras del Siglo 20”, Freddy Tarcaya Gallardo.
  • “Operación ENAF, la historia secreta de Vinto”. Bocamina, La Paz (06/01/2012)
  • “Experiencia boliviana sobre industrialización de recursos naturales”, Benjamín Grossman. La Paz 2007.
  • “Historia de las fundiciones de minerales de estaño en Bolivia”. Roberto Arce Álvarez, 2003
  • “La Revolución Boliviana”. Manuel Frontaura Argandoña, 1974

 

En su libro «El Poder y la Caída», Sergio Almaráz Paz usa la expresión “pasar de la barrilla al lingote” para referirse a la transformación de los concentrados de mineral en lingotes metálicos. La minería boliviana se estancó en la fase extractiva limitándose solo a producir concentrados (barrilla) para exportarlos en bruto.

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