Conchupata en llamas

Nuestro último paseo por la ciudad de Oruro en Bolivia visitando el Faro de Conchupata, Monumento Histórico Nacional. Sobre nosotros un cielo encendido en llamas, un paisaje digno de ser fotografiado y una tarde digna de ser recordada con imágenes.

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Esta enorme columna de nubes aparenta un gigantesco tornado que desciende del cielo y toca el suelo árido de la pampa orureña.

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Parece que el cielo arde por encima.

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Un cielo matizado de colores.

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Plaza 2 de Agosto.

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Una alegoría de don Raúl Shaw Moreno en Plaza 2 de Agosto, cantando bajo un cielo en llamas.

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Don Raúl Shaw Moreno cantándole a nuestro Monumento Histórico Nacional.

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GRACIAS a todos ustedes que se han tomado su tiempo en visitar este espacio ya sea para leer su contenido o simplemente por accidente. Ojalá 2016 les traiga más alegrías y satisfacciones que penas y tristezas. Un enorme abrazo, mil felicidades y todo lo mejor para ustedes y para sus seres queridos.

FELÍZ 2016 !!!

Los Diablos de ayer y de hoy

Escribo estas líneas a solicitud amable de un personero de “El Diario” que ha querido dedicar una de sus prestigiosas páginas a la rememoración del histórico 10 de Febrero de 1781, fecha cívica principal de Oruro, ciudad consagrada últimamente “Capital Folklórica de Bolivia” y coincidentemente la motivación de estos párrafos tiene conocimiento con el folklore orureño pues creo interesante decir algo sobre la evolución de la ya famosa Entrada del Sábado de Carnaval y en ella “La Diablada” que es la que concita la máxima expectativa popular.

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Por lo menos de diez años a esta parte, viene manifestándose en Oruro un interés verdaderamente eufórico y al parecer más y más creciente por aquella entrada carnavalera con sus tradicionales comparsas de “Morenos”, “Llameros”, “Cullahuas”, “Incas”, “Chunchus” y alguna más entre las cuales la de los “Diablos” es la más brillante, bailarina y ágil y la que el público mira con especial deleitación. Pero el caso es que no fue siempre así con los rutilantes diablos de nuestros días.

Apelando a mis recuerdos de los años de 1920, puedo decir que a diferencia de los diablos de hoy, tan numerosos, tan elegantes, suntuosos, costosamente ataviados y en cuyos conjuntos hay “gente bien”, los diablos del pasado eran gente de humilde escala social, en su mayoría matarifes, popularmente llamados “mañazos” y eran tan pocos que no formaban sino un solo conjunto. Con raras excepciones, iban pobremente ataviados con disfraces en los que la pechera y el faldellín estaban descoloridos y deslustrados porque a no dudar, el disfraz había servido ya para muchas entradas, más lo que recuerdo es que en aquel atuendo la camiseta y el calzoncillo de muchos de los diablos estaban tan sucios que al escribir esto, tengo la idea de que eran los mismos que el danzarín usaba a diario y no habían sido lavados vaya uno a saber cuánto tiempo. En el traje diablesco lo singular era la careta por lo pesado que debió resultar (quizás hasta unos 3 kilos) por estar fabricada de yeso. Los diablos de aquel tiempo, además iban armados de tridentes de hierro que los chicos de entonces llamábamos “trinches” que blandían amenazadoramente a tiempo que lanzaban su peculiar y mefistofélica exclamación “Aaaarrrrrr….”

Como hoy, la antigua diablada tenía también “osos”, “china supay”, “cóndores” y “monos”. ¡Oh los monos! Eran el terror de los chicos, vestidos de amarillo y portando largos chicotes se hacían temibles porque si bien los diablos solo amagaban con sus trinches, los monos pegaban en serio con sus chicotes por lo cual los chicos optábamos casi siempre por escapar o por lo menos ocultarnos al amparo de las personas mayores.

La entrada se la realizaba siempre a lo largo de la entonces “Avenida Colombia” (hoy 6 de Octubre). Cada conjunto iba acompañado de su caravana la cual a diferencia de las actuales que se arreglan en autos, se las disponía en mulas con orfebrería y platería acaso más genuinas que ahora y era conducida por el dueño de pintoresca apariencia porque iba emponchado en fina vicuña, la cara blanqueada por entero con “harina de Chile” y profusamente engalanado con serpentinas de vistosos colores y delicada fabricación pues eran importadas. No duraba mucho la entrada de aquellos tiempos, quizás una hora a lo más y se la podía presenciar cómodamente desde cualquier sitio de la Colombia porque a diferencia de lo que ocurre hoy, no se producían agolpamientos de muchedumbre, bloqueo de esquinas ni mucho menos era necesario “agarrarse campo” o “señalar sitio” desde días antes como sucede al presente en que a mayor abundamiento, hay que pagar por los “sitios estratégicos” de la Bolívar y la plaza 10 de Febrero.

No podía precisar si el año 1927 o 1928 pero recuerdo que por esa época, las autoridades comunales considerando que la costumbre de la entrada había mucho de vulgar, plebeyo y pagano, resolvieron suprimirla radicalmente. Por lo visto la tradición se impuso y hoy por hoy la poco menos que mundialmente famosa entrada constituye poderoso medio de incremento del turismo nacional.

En fin, cabe destacar el hecho de que los refinados y opulentos diablos de hoy, descienden de aquellos pobres diablos de antaño, ni más ni menos…

Por: Misael Pacheco Loma

Oruro, Febrero de 1977.

Oruro impreso en publicaciones del siglo pasado

Una compilación de imágenes relacionadas con Oruro, publicadas en el siglo pasado en las ediciones de algunos diarios locales y del interior. Amarillentos, maltratados por polillas y ratones, los viejos periódicos estaban a punto de convertirse en combustible para una fogata improvisada y algunos a punto de ser reciclados y vendidos por unas cuantas monedas pero antes, pensé que valía la pena rescatar algunas imágenes interesantes y armar un post para mostrarlas en orden cronológico.

01_La Patria_Oruro_Febrero10_1973Así saludaba el desaparecido diario “Presencia” de La Paz a Oruro en el aniversario 192 de la rebelión del 10 de Febrero de 1781. Publicado el 10 de Febrero de 1973.

02_Hoy_LaPaz_Febrero10_1974“Ferrari Ghezzi”, una de las empresas símbolo de Oruro en el pasado, le dedicaba una página entera de salutación al 10 de Febrero de 1974, misma que publicó el desaparecido periódico paceño “Hoy”. También lo hacía la Cervecería Boliviana Nacional con uno de sus productos hecho y envasado en Oruro, otro tradicional símbolo orureño de ayer, hoy y siempre.

02_Presencia_LaPaz_Feb06_1975Publicación de “Presencia” del 6 de Febrero de 1975 dedicada a Oruro. Muestra algunos elementos característicos de la región como la grotesca ilustración de una careta de diablo, las minas de plata y estaño metal del diablo que fueron base de la fundación de la ciudad, su economía y su crecimiento. También está una referencia a la pesca en los lagos Poopó y Uru-Uru, una actividad exclusiva de los Urus, antiguos habitantes de los suelos orureños.

03_Hoy_La Paz_Jun23_1975El 23 de Junio de 1975, el periódico Hoy”, publicaba una fotografía del club argentino de fútbol Boca Juniors en el antiguo estadio “Jesús Bermúdez” de Oruro antes de jugar un partido amistoso con la selección boliviana en 1975 previo a las eliminatorias para el mundial de fútbol de Argentina 1978. Algunos de esos partidos se jugaban en Oruro que era la una de las sedes de entonces.

04_Expreso_La Patria_Oruro_Feb10_1976Más elementos y personajes característicos de la ciudad de Oruro, sobran las palabras para describir las imágenes. Publicado en el desaparecido diario orureño “El Expreso” el 10 de Febrero de 1976.

05_LaPatria_Oruro_Feb28_1976“La Patria” de Oruro tenía un suplemento cultural en donde se publicaban artículos relacionados con la literatura y otras artes cultivadas en la ciudad, mismos que solían adornarse con dibujos como estos, una máscara de diablo y otra de moreno, íconos del grandioso Carnaval de Oruro. Edición del 28 de Febrero de 1976.

06_Presencia_LaPaz_Feb10_1976“Presencia” de La Paz publicaba suplementos especiales dedicados a las efemérides de los nueve departamentos de Bolivia. El 10 de Febrero de 1976 le dedicó una a Oruro con una imagen de la vieja Plaza 10 de Febrero en su portada. El cielo que se aprecia al fondo, hoy está cubierto por los edificios del Hotel Edén y el Banco BCP.

07_Expreso_Oruro_Febrero10_1976Tal como ocurre hoy en día, las instituciones locales saludaban la efemérides de Oruro publicando sus saludos en los diarios locales. Es el caso de la empresa que hacía posible la dotación de energía eléctrica para que los orureños desempeñaran sus actividades diarias. “El Expreso”, 10 de Febrero de 1976.

08_Oruro_Oruro_Febrero10_1977Otra empresa símbolo de Oruro en el pasado, la fábrica de calzados “Zamora” que así saludaba el 10 de Febrero de 1977, aprovechando para anunciar sus productos que eran cotizados en todo el país.

09_Oruro_Oruro_Feb10_1977Los saludos no sólo se limitaban a las instituciones locales, las instituciones de alcance nacional también saludaban el 10 de Febrero expresando su homenaje, admiración y buenos deseos para los orureños. La Empresa Nacional de Telecomunicaciones saludaba así a Oruro el 10 de Febrero de 1977. Además de mostrar una obesa careta de diablo que parece inyectada con bótox, muestra también un ícono orureño relativamente nuevo en ese entonces y hoy convertida en un verdadero clásico: la cuba de fundición de la planta metalúrgica ENAF en Vinto recientemente inaugurada a principios de los 70’s.

09_Oruro_Oruro_Febrero10_1977Esta fotografía acompañaba un simpático como gracioso artículo titulado “Los Diablos de Ayer y de Hoy” de Misael Pacheco Loma que transcribiremos y postearemos en un futuro y que originalmente fue publicado en un medio escrito del que sólo tenemos título y fecha: “Oruro, Edición Cívica”, Febrero de 1977.

11_La Patria_Oruro_Feb05_1978_P“Las Cuatro Plagas”, una de las leyendas que dieron origen al grandioso Carnaval de Oruro y una impresionante ilustración que se vé aún más espectacular en su tamaño original. La Ñusta protectora de los Urus dando pelea y batiéndose con una gigantesca víbora a la que partiría en dos, un lagarto al que decapitaría y un sapo al que convertiría en piedra más millones de hormigas que quedarían convertidas en arena. Juntos todos estaban a punto de concretar un espantoso genocidio comandado por el dios Huari cuyo objetivo era limpiar la tierra a los antiguos orureños por sus creencias cristianas. Publicado en el suplemento cultural de “La Patria” el 5 de Febrero de 1978.

11_Presencia_LaPaz_Feb04_1978Fotografía de una antigua careta de diablo, horripilantemente hermosa junto con otra careta más reciente de 1978 cuyo dueño por la capa de colores rojo y azul, imagino pertenece a la magnífica Diablada Ferroviaria. Publicadas en el diario “Presencia” el 4 de Febrero de 1978.

12_La Patria_Oruro_Feb05_1978Periódico “La Patria” en Febrero de 1978 publicaba esta caricatura/dibujo de una máscara de diablo, característica de la diablada orureña, ícono y razón de ser del Carnaval de Oruro.

13_Presencia_LaPaz_Febrero16_1980El 16 de Febrero de 1980 el diario “Presencia” de La Paz publicó un suplemento dedicado a resaltar las características de los carnavales de las diferentes regiones de Bolivia, por supuesto que el carnaval de Oruro tuvo un espacio especial con artículos y fotografías de las cuales pude rescatar esta.

14_La Patria_Oruro_Feb10_1982El suplemento cultural de “La Patria” en su edición del 10 de Febrero de  1982 publicaba las fotografías de dos personalidades orureñas importantísimas que enriquecieron la historia de Oruro con enormes contribuciones. Don Marcos Beltrán Ávila (izq.) estudió en 1912 los Archivos de Indias en Sevilla y sacó a la luz el “Manifiesto de Agravios”, un documento de 1739 que anticipaba la rebelión de Juan Vélez de Córdova en contra de los españoles desde la Villa de San Felipe de Austria (Oruro), la misma que fue frustrada antes de concretarse. Se trata de un movimiento libertario muy anterior a las guerras de independencia en América Latina. Por otro lado, don Adolfo Mier (der.) también  investigó los Archivos de Indias así como el Archivo General de la Nación en Buenos Aires para finalmente revelar los sucesos del 10 de Febrero de 1781 que hasta 1920 eran totalmente inéditos y permanecían escondidos para los orureños y bolivianos que hasta entonces creían en el 25 de Mayo de 1809 (Chuquisaca) como primer grito libertario en América Latina. Sobre tales sucesos, Beltrán y Mier sostuvieron una polémica discusión en los medios escritos de entonces, tema al  cual nos referiremos en otro post.

15_Cultura_Oruro_Julio_1984 “Cultura Boliviana” era una publicación que circulaba en Oruro cada semestre. El número 43 que salió en julio de 1984, publica un dibujo que sintetiza a los actores y personajes del Carnaval de Oruro acompañado de su tradición minera. Del autor sólo tenemos la firma al pie de su obra.

16_Presencia_LaPaz_Febrero10_1987Una interesante composición mostrando la bocaza de una careta de diablo como la entrada al socavón de una mina y a un minero cargando el metal del diablo en un vagón, todo al lado de otro ícono orureño: El Faro de Conchupata. Saludo al 10 de Febrero  de 1987 cortesía del desaparecido Banco Boliviano Americano (BBA) que la hizo publicar el 10 de Febrero de 1987 en el periódico “Presencia” de La Paz.

17_LlajtaymantaData y origen de esta fotografía no la tengo a mano, sólo sé que la recorté de algún periódico en una edición publicada a finales de los 80’s o principios de los 90’s. Pertenece a los queridos y entrañables Llajtaymanta, en aquel entonces muchachos humildes que solo se preocupaban por hacer buena música. Son otro ícono orureño de ayer, hoy y siempre junto con Andino, Raíz Ancestro y Sinchilaya quienes protagonizaron inolvidables peñas folklóricas. “Cárcel de Amor” es un verdadero clásico, un himno sentimental, la mejor balada folklórica que este servidor haya escuchado jamás y que no ha visto superada hasta el día de hoy. Quizás la cueca de Neyza “Por Las Calles de Oruro”…

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Salud ORUREÑOS !!!

Cielos de Oruro (Conchupata y Corazón de Jesús)

Lo interesante de esta colección de imágenes no son tanto las que muestran a la ciudad misma, sino el aspecto del cielo que se levanta sobre ella y cómo se va transformando mientras pasan las horas y avanza la noche. No está mal para los 2 mega pixeles de resolución de la NOKIA C2.

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Son casi las siete de la noche en el mirador del Faro de Conchupata. Después de una ligera lluvia, sale el sol sobre el cielo que cubre la zona Este de la ciudad en cuyo fondo resalta una cadena de cerros a cuyos pies están el aeropuerto Juan Mendoza y la metalúrgica Vinto sobre los cuales comienza a formarse un interesante cuadro que pinta una curiosa agrupación de nubes con matices blancos y grises sobre lienzos azules.

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Giramos ligeramente la cámara hacia la zona Noreste de la ciudad donde el cielo aún está “limpio” pero comienza a “ensuciarse” con las nubes que arrastra el viento desde allí.

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Volvemos a girar la cámara hacia la derecha y ahora las nubes comienzan a descender y agruparse adquiriendo tono grises oscuros que se hacen más profundos en lo más alto del cielo degradándose cuando empiezan a tocar la cima de los cerros del fondo detrás de los cuales hay todavía un cielo azul despejado.

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Imágenes del Parque Avaroa y calles adyacentes donde el grupo de nubes comienza a tomar tonos más claros que tienden a un amarillo rojizo como se muestra en el fondo a la izquierda del Faro de Conchupata.

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Se hace más interesante a medida que se acerca la noche. El amarillo rojizo domina el cielo e impregna el cuadro que muestra la zona Este y Sudeste de la ciudad sobre las cuales comienza a pintarse un tímido arcoíris arriba a la derecha.

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Y mientras tanto, éste es el aspecto que muestran la zona Central y Oeste de Oruro.

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A esta imagen la llamo “La Gran Explosión”. En efecto, es similar a las explosiones que protagonizaron no hace mucho algunos volcanes en Islandia solo que aquí en lugar de lava tenemos nubes. El fondo corresponde a la zona Noreste de la ciudad, impresionante sobre todo si se comparan a imágenes anteriores en la misma zona en las cuales las nubes aún no habían hecho “explosión”. Un título alternativo sería también “La Gran Tormenta”.

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El cerro de San Pedro en la zona Norte junto a “La Gran Explosión” en la zona Noreste en donde la oscuridad de la noche está más acentuada que en los cielos del norte en donde aún parece el atardecer. A medida que giramos la cámara hacia la derecha, el cuadro en efecto se parece más a una gran tormenta.

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Son casi las 8 de la noche y este es el último cuadro de la noche, la imagen de nuestro Señor Jesucristo con los brazos abiertos y el cielo rojizo sobre el centro de la ciudad contrastando con el azul que todavía se ve sobre el sur, justo sobre la imagen de nuestra Virgen del Socavón.

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Más imágenes de nubes sobre el cielo de Oruro

Fotos de mi vieja NOKIA 1680-B

Las primeras áreas verdes en la ciudad de Oruro

Recuerdo con cariño y nostalgia al Ing. Miguel Vargas Mújica, catedrático de la Facultad Nacional de Ingeniería y las tantas charlas placenteras con las que acostumbraba amenizar sus clases en las calurosas tardes veraniegas de los viernes. En una de ellas hacía referencia al origen del nombre del Parque de la Unión Nacional en la ciudad de Oruro que según contaba él, era antes uno de tantos pedazos de tierra considerados estériles por muchos orureños que vivieron allí en la primera mitad del siglo 20, algunos de los cuales sin embargo no se resignaron a seguir viéndola de esa forma y tuvieron la interesante iniciativa de invitar a otros orureños residentes en cada uno de los nueve departamentos del país a traerse ejemplares desde aquellas regiones para plantarlos en el lugar en cuestión y formar así un área verde que tiempo después se convertiría en el hermoso parque que vemos hoy el que apropiadamente fue bautizado como el de la “Unión Nacional” pues arbolitos mediante, en este parque está representada toda Bolivia desde Tarija hasta Pando, desde Santa Cruz hasta Potosí que tienen allí en ese parque una especie de “embajada verde” como diría el Ing. Vargas, que Dios lo tenga en su santa gloria.

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La historia de los primeros árboles plantados en Oruro, tiene sin embargo un origen anterior que se remonta a los primeros años de la década de 1900. Como bien sabemos, la minería de la plata y la minería del estaño marcaron una época dorada en la vida de esta ciudad en un período comprendido entre el anochecer del siglo 19 y el amanecer del siglo 20 en el cual la consideraron Capital Industrial de Bolivia pues era Oruro una ciudad pionera que lo estrenaba todo antes que las demás: pavimento, correos, telégrafo, servicio ferroviario, equipo de fútbol, campos de golf, etc. todo menos parques y áreas verdes. (¿?)

Oruro pueblo minero por tradición, está situado en medio del estéril y desértico altiplano de los Andes a poco mas de 3700 metros sobre el nivel del mar, rodeado de cerca por una serie de cerros elevados y sin ninguna vegetación como el San Felipe, el San Pedro, el Santa Bárbara, el Cochiraya y otros cerros pardos, rojizos o grises que después de siglos de explotación, aún contienen entrañas de metal en su interior.

El clima de la región en donde soplan vientos ásperos y helados es rudo, frígido, inclemente, hostil. Es posible que todos estos factores sumados a la aridez del terreno hayan desmoralizado a los orureños de entonces en su ánimo de levantar jardines, parques públicos y áreas verdes que nunca jamás se vieron desde la fundación de la ciudad en 1606 por don Manuel Castro y Padilla. Cuentan que muchos orureños vivieron y murieron en su tierra natal sin haberle dado a sus ojos el maravilloso regalo de ver un parque sembrado de árboles, algunos de ellos simplemente se consolaron con ver al único arbolito que existía en la zona de Chiripujio, cerca al cerro de la Víbora en un lugar al que llamaban Alamasi a donde se trasladaban los orureños a pie o a caballo en los días de fiesta y regocijo.

Aun cuando el ritmo de progreso de la ciudad en muchos campos era notable, algunos ciudadanos sintieron que había un vacío, que faltaba algo y ese algo eran los árboles y las plantitas ornamentales. Fue menester entonces resolver tal privación de la manera más heroica. En los primeros años de la década de 1900, el presidente del Concejo Municipal de Oruro Dr. Manuel Abel Elías, tuvo la iniciativa de enviar una comisión hasta Cochabamba la misma que estaba compuesta por el intendente don Arístides Luján y el administrador de mercados don Zenón Quintanilla quienes hicieron las gestiones en la ciudad del valle para obtener los primeros brotes de arbolitos y trasladarlos en carretas hasta la ciudad en un viaje que fue sacrificado, lleno de penuria y sufrimiento que tuvo sin embargo su feliz recompensa al verlos luego plantados en las jardineras de las plazas 10 de Febrero y Manuel Castro de Padilla, algunos de los cuales podemos verlos hoy convertidos en hermosos árboles de regular estatura. De esta forma se callaron las voces de muchos ciudadanos escépticos, la mayoría no orureños algunos que maliciosamente enunciaban anecdóticos y proféticos comentarios sobre la imposibilidad de crear una eventual población forestal en la ciudad de Oruro.

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Los primeros árboles traídos desde Cochabamba plantados en las jardineras de plaza 10 de Febrero en una fotografía de 1904 y abajo en plaza Manuel Castro de Padilla en una fotografía de 1907 donde se los ve bastante crecidos.

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Al respecto recuerda y reflexiona un notable escritor boliviano de la época en una de sus publicaciones elogiando este acto de nobleza y fuerza de voluntad de los orureños:

“De un gran lujo estaba privado hasta hace poco el orureño, no sabía lo que era un árbol porque esa cosa maravillosa que es el árbol no viene sola en las estepas barridas por vientos de tempestad y ha de merecer cuidados especiales, diligentes y de buena voluntad y tenacidad constantes para alcanzar vivir junto al hielo de las neveras que congelan y del sol meridiano que tuesta porque luce en un cielo de divina transparencia y jamás velado por la tupida cortina de la niebla. Y hoy los orureños lucen árboles en sus calles y plazas y el árbol tiene allí un lenguaje de magnífica elocuencia porque habla de voluntad, energía, valor y decisión y de sentimientos finos y delicados y refinados porque el amor al árbol sólo nace cuando se ama la belleza y la armonía en la naturaleza y se siente el respeto por las cosas que duran más que la pobre vida humana.”

                                                                                                             (Alcides Arguedas, 1909)

Hace 11 años un 1º de Octubre de 2002, tuve la enorme satisfacción junto con algunos camaradas de la carrera de Ingeniería de Sistemas e Informática, de plantar mi primer arbolito: un ejemplar de pino en uno de los espacios destinados a la entonces nueva área forestal de la Facultad Nacional de Ingeniería en el campus de la Ciudadela Universitaria de Oruro. Hoy resultaría imposible reconocer cuál de ellos es mi pino y tampoco recuerdo a quienes estuvieron conmigo aquel día pero vaya un abrazo en este mes del árbol para todos aquellos que plantaron su pino aquel día y para todos vosotros que habéis plantado un árbol alguna vez.

Documentos consultados

– Apuntes de clase, Ing. Miguel Vargas Mújica. Facultad Nacional de Ingeniería (Verano de 2002).
– “Oruro del 900”, Jorge Fajardo. “Oruro” publicación cívica (10/02/1977)
– “Pueblo Enfermo”, Alcides Arguedas. Barcelona, edición 1909.

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Plaza “10 de Febrero”

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Plaza Manuel Castro de Padilla

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Plaza Sebastián Pagador

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Plaza de la Ranchería

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