Mauricio Hochschild: «rescatiri» de mineral y gente.

La historia y la literatura minera boliviana se han ensañado con grandes emprendedores mineros como los Aramayo, Arce, Patiño, etc. resaltando únicamente el lado más sombrío de su personalidad, olvidando o peor aún ignorando el hecho de que fueron ellos quienes arriesgaron tiempo, esfuerzo y capital para explotar los yacimientos de mineral que pusieron a Bolivia en el mapa económico mundial. Quizás la plata de Huanchaca o el estaño de Llallagua jamás hubieran visto la luz dada la histórica incapacidad de los gobiernos bolivianos de hacer emprendimientos por cuenta propia (1) consecuencia entre otras cosas de no tener gente entre sus cuadros políticos con conocimiento en el área (2).

Mauricio Hochschild con los años.

Mauricio Hochschild en 1910, 1935 y 1962.

Uno de esos grandes emprendedores fue el judío alemán Mauricio Hochschild, un ingeniero de minas (3) llegado a América procedente de Hamburgo desde donde llegó a la ciudad argentina de La Plata en diciembre de 1911. Desde allí tomó el tren que lo llevó a la ciudad chilena de Valparaíso en donde ejerció como representante de una empresa minera de Frankfurt. Posteriormente estableció su base de operaciones en Coquimbo para el negocio propio de rescate de minerales. Gracias al cobre chileno, se hizo de un importante colchón financiero en poco más de diez años, lo suficiente para expandir su actividad a otros países.

Hochschild llegó a Bolivia en 1921 atraído entre otras cosas por el auge del estaño que había iniciado a principios de siglo. Comenzó con el rescate de minerales. Tal actividad consistía en comprar pequeñas cantidades de mineral hasta juntar una cantidad que estimaba suficientemente grande para exportar. Sus proveedores eran en su mayoría mineros chicos y medianos con escasos medios para encarar una producción masiva. Les atraía con un sistema de crédito conocido como «anticipo» con el cual facilitaba cantidades de dinero que variaban según la cantidad de mineral a entregar en un futuro (4). Para tal efecto, les exigía conocer su lugar de producción el cual estudiaba para ver su potencial además de sus limitaciones. Con esos parámetros, otorgaba anticipos que en ocasiones eran imposibles de pagar, así logró que muchos mineros se endeudaran de modo tal que se vieron obligados a transferirle sus minas y concesiones que en manos de Hochschild eran mucho mejor trabajadas dadas sus habilidades como ingeniero de minas y eficiente administrador. El mineral acopiado era transportado en mulas hasta el tren, del tren hasta los puertos en Chile y desde allí hasta su destino final en Europa, con preferencia la fundidora Berzelius en Alemania.

Así entre otras, se hizo dueño de las minas de Matilde, Caracoles y Bolsa Negra en La Paz, las minas de San José, Morococala e Itos en Oruro y la mina de Porco en Potosí. También tomó en arriendo la agotada famosa mina argentífera de Huanchaca en Pulacayo cuyo contenido en plata si bien era muy pobre, también contenía minerales de zinc y plomo. La desahogó, la puso en condiciones y la explotó con mucho éxito obteniendo de ella los tres minerales iniciando así otra época de auge de esta mina.

La Crisis Mundial de 1929 fue bien aprovechada por Hochschild que se hizo dueño de la Compañía Minera Unificada del Cerro de Potosí, propiedad del célebre ingeniero francés Luis Soux que se vio forzado a entrar en sociedad con el susodicho que después de inyectar un importante capital, adquirió participación mayoritaria de la mencionada compañía con la que finalmente se quedó. La misma crisis también terminó por darle el control absoluto de la mina de estaño de Colquiri en La Paz, hecho que al año siguiente lo convertiría en uno de los barones del estaño después de Simón I. Patiño y por encima de Carlos Víctor Aramayo.

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Presencia de Mauricio Hochschild en Potosí, Bolivia. Arriba en un oficio religioso, sexto desde la izquierda. A su derecha el obispo de Potosí, su hijo Gerard y su segunda esposa Germaine. Abajo uno de sus estableciemientos.

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Cada uno de los tres grandes grupos mineros era especialmente diferente del otro: Patiño había empezado desde cero, Aramayo había heredado minas de sus antepasados y Hochschild ya disponía de un capital financiero importante obtenido en Chile para arrancar en Bolivia donde surgió en base a su talento y creatividad como empresario, aspectos en los que superaba ampliamente a los otros barones como también en el hecho de ser malintencionado, inescrupuloso y manipulador, más que los otros. Nacionalistas y mentes de izquierda vieron en él el prototipo del capitalista salvaje, empresario despiadado y explotador, imagen que le valió enemigos de por vida que incluyeron mandatarios de estado con orientación socialista.

En 1939 el entonces presidente Germán Busch, emitió un decreto que le prohibía exportar a las empresas mineras, obligándoles a entregar el total de su producción al estatal Banco Minero, el único autorizado para la comercialización de minerales. Hochschild resistió el decreto e intentó sabotearlo por lo que fue acusado de «traición a la patria», luego arrestado y condenado a ser fusilado, hecho que finalmente fue evitado en dramático consejo de ministros que lograron arrancarle el perdón a Busch casi de rodillas temerosos por las repercusiones negativas en la opinión pública mundial.

En 1944 fue secuestrado por la logia militar RADEPA (Razón de Patria) encaramada en el gobierno del entonces presidente Gualberto Villarroel a cuyas espaldas se perpetró el hecho. Quisieron escarmentar a Hochschild a quien consideraban «enemigo de la patria» por supuestamente enriquecer a Chile con las ganancias hechas con mineral boliviano cuando en los hechos tan solo exportaba su capital, una acción legítima no siempre entendida por las mentes patrioteras. 44 días duró el secuestro, en ese lapso ni el FBI, ni los sabuesos de la policía, ni los detectives privados contratados ni los caza recompensas pudieron dar con Hochschild que finalmente fue liberado. Fue un escándalo mundial después del cual el magnate abandonó Bolivia para establecerse en Chile y no volver nunca más.

1952 fue el año de la «Nacionalización de las Minas» con cuyo decreto todos los bienes de los Barones del Estaño fueron confiscados. Antes de tal evento, Hochschild tuvo cuidado en trasladar todos sus capitales e intereses hacia Perú y Chile, fue indemnizado con 8.7 millones de dólares. Años antes predijo el descalabro de la minería del estaño en caso de ser nacionalizada, el tiempo, la historia y las estadísticas le dieron la razón pues la producción de estaño cayó notablemente con la administración de COMIBOL. Falleció en Chile a los 84 años de edad.

Mauricio Hochschild en Potosí, Bolivia(1940)

Mauricio Hochschild en Potosí, Bolivia(1940)

Poco o nada se suele mencionar del lado humano de Mauricio Hochschild, un hombre con problemas de «gente común» que llegó a desheredar a su hijo Gerard que derrochaba el dinero de su padre en mujeres, farras y lujos absurdos. Tenía su lado sentimental que mostró al bautizar a una de sus minas con el nombre de «Matilde» quien fuera su primera esposa. En otra ocasión un joven trabajador le hizo una caricatura que le impresionó de tal manera que le pagó una beca de estudio en artes gráficas en París donde llegó a ser uno de los principales dibujantes de un importante diario de Francia. Otra anécdota que delata su sentimentalismo sucedió cuando un sacerdote de Potosí le invitó a misa para agradecerle públicamente sus actos de caridad, invitación que Hochschild rechazó cordialmente por su condición de judío a lo que el cura le respondió: «Por fuera es usted judío pero su corazón es católico», palabras que al parecer tocaron las fibras más sensibles del Barón que finalmente asistió al oficio religioso. Pero sin duda el hecho más significativo del que recién se empiezan a conocer datos, fue su labor humanitaria en favor de la comunidad judía perseguida por la Alemania nazi antes y durante la 2da. Guerra Mundial.

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Entre las toneladas de documentación encontradas por COMIBOL en los archivos de las empresas nacionalizadas particularmente las del grupo Hochschild, figuran reportes contables, informes económicos, estudios mineros, etc. así como testimonios escritos sobre su labor humanitaria que salen a la luz después de cinco décadas desde 1952. Se pueden leer por ejemplo contratos de trabajo hechos a judíos en el área minera, cartas de niños judíos de un kindergarten de Miraflores en La Paz pidiéndole cooperación para construcción de nuevos ambientes, una carta del gobierno francés pidiéndole se lleve a Bolivia a cerca de mil huérfanos judíos e incluso una carta de la embajada de Gran Bretaña con una lista negra de empresarios y colaboradores del eje Roma, Berlín, Tokio con quienes no debía hacer ningún negocio.

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La migración judía hacia Bolivia tuvo su mayor apogeo a finales de la década de los 30 del siglo pasado, hecho que coincidió con el ascenso de Adolph Hitler como canciller de Alemania. Mauricio Hochschild impulsó las gestiones en persona para que el gobierno de Germán Busch diera luz verde a la apertura de fronteras a quienes escapaban del régimen nacional socialista (5). Así llegaron a Bolivia maestros, historiadores, poetas y especialmente agricultores a los que Hochschild pagó transporte, trámites migratorios y estadía para los recién llegados quienes en lo posterior gozaron de facilidades para iniciar actividades agropecuarias, comerciales e industriales. Unos se insertaron en la sociedad boliviana, otros emigraron a EE.UU. Argentina y Brasil.

Hochschild hizo posible la creación de organizaciones como la Sociedad de Protección de Inmigrantes Israelitas SOPRO y la Sociedad Colonizadora de Bolivia SOCOBO, instituciones que cuentan con acta de creación y estatutos propios que constan en archivos. Su propósito no se concentraba únicamente en la parte humanitaria, en rescatar inmigrantes israelitas de la barbarie nazi, sino también en integrarlos a la vida económica del país haciéndolos parte de una comunidad que contribuiría a la productividad con su particular idiosincrasia y modo de hacer negocios. Se trataba entonces de todo un proyecto que iba más allá de un acto de solidaridad pues tenía un componente empresarial a mediano y largo plazo.

Los registros de SOPRO cuentan con casi 15 mil judíos austríacos, polacos y alemanes llegados al país entre 1935 y 1940 (6) hecho que bien puede servir para considerar a Mauricio Hochschild como el Oskar Schindler de Bolivia.

Notas de pie.

  1. Empresas estatales bolivianas como YPFB (hidrocarburos), COMIBOL (minería), ENTEL (comunicaciones) se levantaron con base, iniciativa y capitales privados. Los llamados procesos de “nacionalización” confiscaron sus bienes y activos para convertirlas en botines políticos donde campean la corrupción, la burocracia y la improductividad.
  2. Sin ir lejos en la historia, el potosino Jaime Navarro dirige la Corporación Minera de Bolivia COMIBOL, empresa estatal minera boliviana siendo tan solo un estudiante de derecho aunque insiste en ser abogado titulado. Profesional o no, carecía de conocimiento y experiencia en el área minera al asumir como presidente.
  3. Moritz Hochschild (Biblis, Alemania 1881 – Santiago de Chile 1965) graduado en ingeniería de minas en Alemania, especializado en Australia, obtuvo un doctorado en economía y finanzas con una tesis sobre la comercialización de minerales. Mauricio es el nombre americanizado de Moritz.
  4. Con algunas variantes, el rescate de minerales sigue vigente hasta el día de hoy. Mauricio Hochschild es pionero de este modelo de negocio en Bolivia siendo el primer «rescatiri» de su historia, término que por cierto detestaba.
  5. Bolivia fue uno de los pocos países en América Latina con políticas de estado para recibir a un número significativo de judíos. Al margen de ello, algunos funcionarios del gobierno de Germán Busch amasaron fortunas a sus espaldas especulando con las vidas de los judíos perseguidos por Hitler a quienes vendían pasaportes a precios altos en los consulados bolivianos en Alemania.
  1. La herencia judío alemana es visible en Bolivia. Tres ex presidentes fueron hijos de alemanes: Germán Busch, Hugo Banzer y Alberto Natusch Busch.

Documentos consultados

  • «Fondo Histórico Documental Mauricio Hochschild», Carlos Antonio Tenorio. Biblioteca UMSA La Paz.
  • Archivos de la Corporación Minera de Bolivia COMIBOL.
  • «Historia de la minería andina boliviana», Carlos Serrano Bravo (2004)
  • «La Revolución boliviana», Manuel Frontaura Argandoña (1974)
  • «Secuestro Hochschild», Luis Adrián R.
  • «Dr. Moritz Hochschild, The Man and his Companies», Helmut Waszkis (2001)

 

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Paseando por el Norte de Potosí: la Colina Colorada

En una de mis tantas visitas a la simpática comunidad de Arampampa, desde cuyo accidentado camino que viene desde Capinota se puede apreciar paisajes y panoramas espectaculares; tuve la oportunidad de ver uno en particular. Se trata de una singular colina colorada que se puede distinguir desde muy lejos: un montículo que resalta por su color, su forma y su relativo aislamiento; características que arman un contraste más que interesante a la vista.

Movido por la curiosidad y el deseo de apreciarlo más de cerca, me dí la tarea de investigar un poco sobre la forma de llegar hasta allí o al menos acercarme. Los primeros datos no eran alentadores: era un punto bastante alejado del camino regular Capinota–Arampampa 😦 Si bien había un camino precario apto para la circulación de pequeños automóviles, era muy difícil y poco probable encontrar alguien dispuesto a hacer el viaje desde alguna comunidad cercana. La opción más confiable era seguir el itinerario de rutina en bus: Cochabamba–Capinota–Arampampa e interrumpir el viaje entre estos dos últimos poblados para continuar a pie hasta el objetivo.

El desvío hacia Capinota desde el poblado de Parotani, carretera Cochabamba-Oruro. Comienzo de la aventura.

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La singular colina colorada arriba en territorio norte potosino, visible desde la localidad de Hornoma aún en el departamento de Cochabamba. Capinota ya quedó atrás, comienza el ascenso a la cordillera.

Casi 2 horas después de la partida desde Cochabamba, llegamos al punto conocido como «Ch’ila K’asa» a medio kilómetro de cruzar el límite departamental entre Cochabamba y Potosí. En primer plano el camino que vienen desde Capinota. Al fondo la Cordillera del Tunari que protege la ciudad de Cochabamba.

Desde Ch’ila K’asa (1) se puede apreciar la planicie de Arampampa al nor este, tan cerca a simple vista y tan distante por el abrupto camino que hay que recorrer para llegar.

 Ch’ila K’asa es el punto de partida de una caminata de casi 3 horas hasta el objetivo rumbo al sur oeste. A poco mas de 2 kilómetros de empezado el trekking, el rojo y sus colores derivados predominan en el panorama. El suelo adquiere una consistencia arcillosa endurecida en algunos tramos y húmeda en otros.

La inestabilidad del suelo arcilloso constituye un riesgo para aquellos que se animan a recorrer estos lugares en automóvil. El terreno es quebradizo, hay una sensación de temor e inseguridad pasando por algunos trechos incluso a pie.

Casi dos horas después de empezado el trekking desde Ch’ila K’asa, finalmente tenemos la colina colorada en frente.

Andesita y riolita (rocas volcánicas) son los principales componentes de esta estructura, rocas que tienen incrustados pequeños cristales de cuarzo y que además han adquirido tonalidad rojiza debido a los óxidos de hierro que han reportado los análisis de laboratorio hechos a las muestras de roca y suelo tomadas. Material de este tipo no puede encontrarse en los alrededores de la colina colorada o al menos no pueden verse a primera vista. Si bien el terreno y sus paredes tienen tonalidad rojiza, son mas bien de arcilla húmeda, blanda o petrificada. El resultado de cientos de miles de años de erosión por la acción del viento, ha hecho posible la formación de un tipo particular de arena que está esparcida exclusivamente a los pies de la colina colorada y solo en su cara norte. Moldeado de esa forma, asemeja a una especie de edificio rústico con dos pisos. De hecho se pueden apreciar decenas de agujeros en la parte media y superior a manera de cuevas y nidos que seguramente hacen de habitaciones para la fauna del lugar.

    

Es notable la presencia de una fractura en la parte media de la formación. La misma desciende y se extiende hasta el fondo del valle hacia el norte constituyendo una extensa falla geológica.

Un abismo enorme formado por detrás de la colina en su cara sur.

Lo dicho: pequeñas cuevas y nidos que sirven de refugio para la fauna del lugar entre los cuales podrían encontrarse desde aguiluchos ordinarios hasta majestuosos cóndores. Si encontramos algunos volando sobre los valles de Capinota que están a mucha menor altitud… porqué no podrían llegar hasta aquí ¿? También encontramos una cueva con huesos y restos desmembrados de algún desafortunado animalito víctima de algún depredador de cuatro patas, presumiblemente un zorro o un gato montés.

La extensa falla geológica que se prolonga desde la parte media de la colina hasta lo más profundo del valle hacia el norte y el camino que lo rodea, mismo que recorremos para ver hacia donde puede llevar.

Después de un leve ascenso, el camino para automóvil termina en una planicie que probablemente supere los 4 mil metros de altitud, pues desde aquí se alcanza a distinguir las poblaciones de Orcoma y Hornoma abajo al norte en el lado cochabambino, ambos empotrados en montañas a 3500 mts. de altitud. Claramente estamos mucho más alto 🙂

Volteando al sur.

Quizás el servicio de ENTEL es pésimo en la ciudad pero en puntos tan alejados como éste, es la única cobertura que existe y es una bendición. Google Maps dice que tenemos en frente a las poblaciones de Catacora abajo al fondo del valle, Kotani arriba en el mismo valle y Urimarka, empotrado en la serranía del fondo.

No del todo satisfecho con haber llegado hasta aquí y con la curiosidad aún picoteando, decidimos emprender camino hacia el poblado de Kotani para ver qué otra cosa podemos averiguar sobre este interesante pedazo de tierra. No será fácil: hay que descender hasta la mitad del valle al sur, sortear terrenos empinados y volver a ascender hasta llegar a la comunidad.

Casi dos horas después de dejar la singular colina colorada, llegamos al pequeño poblado de Kotani, perteneciente al municipio de Arampampa, provincia Bernardino Bilbao en el Norte de Potosí.

El sinuoso camino recorrido desde la colina colorada.

Casitas rústicas entrando en la comunidad.

Dos horas y media extras de viaje a pie solo para averiguar que la colina colorada se conoce aquí con el nombre quechua «Muyu Orcko» que traducido al castellano en este lugar viene a ser «Cerro que Gira» aunque la traducción al pie de la letra es «Cerro Redondo». Una de las creencias de la gente del lugar es que cualquiera que haya rodeado esta colina, experimenta mareos que pueden derivar en locura y otros trastornos mentales que pueden ser curados sometiéndose a rituales y hechicerías benignas a cargo del brujo de la comunidad ¿? Por fortuna no fue el caso nuestro.

Me atrevo a imaginar al Norte de Potosí como uno de los escenarios donde transcurren los cuentos y las fábulas medievales de la vieja Europa de las cuales me declaro fanático. Salvando las diferencias, el Norte de Potosí es un mundo de fantasía real; donde vuelan cóndores en lugar de dragones, donde caminan pumas y gatos monteses en lugar de leones, zorros en lugar de lobos, donde hay kallawayas (2) en lugar de hechiceros, donde hay sikimiras (3) en lugar de princesas, donde hay llock’allas (4) con charango en lugar de trovadores con laúd y tenemos este maravilloso cerro que hace de castillo. Estos mundos de fantasía son reales, son mejores que Narnia, Winterfell o la Tierra Media juntos. Y lo tenemos en BOLIVIA !!!

 

Expresiones quechuas al español.

(1) Ch’ila K’asa: expresión que en castellano quiere decir: «Pequeño Hueco»

(2) Kallawaya: curandero, médico andino

(3) Sikimira: cintura de hormiga. En las zonas rurales se le dice así a las jovencitas y mujeres «bien formadas» ❤

(4) Llock’alla: jovenzuelo.

 

De la barrilla al lingote II: Las bases de la fundidora estatal

Posterior al primer y heroico emprendimiento de don Mariano Peró en 1943 poniendo en marcha FUNESTAÑO en Oruro, resalta también el no menos heroico esfuerzo de los ingenieros José Núñez Rosales y Jorge Zalesky, dos profesionales que han desempeñado un papel importante en el tema de fundiciones a quienes sin embargo poco se menciona a pesar de haber sembrado la semilla de lo que sería la futura planta fundidora estatal de estaño. Su sacrificado trabajo encontró dura oposición no solo en aquellos que el común popular llamaba «rosca minero feudal» (1) sino también dentro de las mismas empresas estatales cuyos funcionarios de alto rango especialmente,  servían a intereses privados aún después de nacionalizadas las minas.

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Fig.1.  Una de las pocas imágenes que se tienen del Ing. José Núñez Rosales aquí entregando el informe de la Comisión de Nacionalización de Minas al presidente Paz Estenssoro. A la derecha una estampilla conmemorativa.

José Núñez Rosales, ingeniero industrial, destacó como gerente del estatal Banco Minero de Bolivia BAMIN que con preferencia rescataba y compraba la producción de los mineros chicos que muchas veces eran víctimas de los exigentes términos de referencia que ofrecía la minería privada grande. Bajo su mando el BAMIN (2) se convirtió en una seria amenaza para los mineros privados pues estaba en camino de cubrir un 50 % de la producción nacional. En determinado momento llegó incluso a superar a la firma de uno de los barones del estaño: Carlos Víctor Aramayo, tercer productor en el país.

También ayudó a implementar plantas de concentración de minerales otorgando créditos a pequeños productores para mejorar su producción. Sin embargo consideraba él que todo ello era una actividad muy básica así que comenzó seriamente a idear la implementación de una planta para fundir esos minerales en Bolivia a sabiendas que eso le traería problemas con otro de los barones del estaño: Simón I. Patiño dueño de la fundidora británica Williams Harvey que fundía en Liverpool gran parte del estaño boliviano que también se fundía en los Estados Unidos donde el barón era accionista mayoritario de otras fundidoras importantes.

Otro de los barones del estaño, Mauricio Hochschild se vio especialmente afectado pues el creciente incremento de operaciones del BAMIN comenzaba a acaparar gran parte de su terreno de acción que era el rescate de minerales de pequeños productores, emprendimiento con el cual había amasado gran parte de su fortuna. Hochschild empezó entonces una campaña de desprestigio en contra del Banco Minero acusándolo en los medios de ineficacia, burocratismo, despilfarro, etc. deficiencias históricas en las empresas estatales bolivianas. Saboteó todo intento de Núñez Rosales por conseguir proyectos y créditos en el extranjero para la implementación de una eventual planta fundidora. No conforme con ello, movió influencias en medios, instituciones y carteras de gobierno para propiciar después de muchos intentos, su despido como gerente del Banco Minero, hecho ocurrido en enero de 1950. Tales acontecimientos, así como su tenaz lucha por instalar fundiciones en Bolivia son narrados por el Ing. Núñez Rosales en un libro publicado en 1954 que recopila más de 25 artículos suyos escritos para el periódico “Ultima Hora” de La Paz (3) durante su período como gerente del Banco Minero (1948 – 1950).

Dos años después estalló la Revolución Nacional del 9 de Abril de 1952, dirigida por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) que instaló en el poder al Dr. Víctor Paz Estenssoro cuyo gobierno intentó sin éxito satisfacer el pedido de líderes sindicalistas y nacionalistas que demandaban la instalación de plantas fundidoras en Bolivia para liberar al país de la dependencia económica extranjera. Tal idea era alentada no solo por el exitoso emprendimiento de don Mariano Peró en Oruro, sino también por los esfuerzos del Ing. Núñez Rosales por instalar otra fundidora. Ambos estaban conscientes de que Bolivia debía contar con una fundición en territorio propio desde el inicio mismo del auge del estaño por la importancia de sus yacimientos (Llallagua, Huanuni, Colquiri).

El MNR comenzó su política minera creando una empresa estatal que se encargaría de centralizar la administración de todas las minas bolivianas para explorarlas, prospectarlas y explotarlas para después  refinar, fundir y comercializar los minerales extraídos de sus yacimientos. Así nació la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL) en octubre de 1952, misma que tomaría el control de las minas privadas para el estado boliviano una vez que fueran nacionalizadas con el propósito de monopolizar la exportación de concentrados de los minerales más importantes.

El día 31 de ese mismo mes se firmó el Decreto de Nacionalización de las Minas en la población de Llallagua a donde el presidente Paz Estenssoro voló desde La Paz (4). Fue recibido en Catavi en medio de un clima festivo por eufóricos mineros que celebraron su llegada con disparos de fusil y explosiones de dinamita. El documento se firmó en el campo de María Barzola (5) entre los campamentos mineros de Catavi y Siglo XX en un acto que buscaba desagraviar a los mineros caídos en ese lugar en la última masacre de mineros perpetrada hasta ese momento por el ejército boliviano.

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Fig. 2 y 3. El presidente Paz Estenssoro recibido en Catavi para la firma del Decreto de Nacionalización de Minas, escoltado por una suerte de milicia minera organizada. Abajo el histórico campamento minero de Siglo XX entre Llallagua y Catavi.

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Entre los puntos más importantes del decreto, resaltaba la intervención de las oficinas pertenecientes a las empresas de los barones del estaño: Patiño, Hochschild,  Aramayo así como la reversión de sus minas, plantas y bienes en general a favor del estado con el pago de una fuerte indemnización. Más en un principio, el gobierno no supo qué hacer con todo aquello pues los tres grandes grupos mineros pasarían a ser uno solo bajo el mando de la COMIBOL. Cada firma tenía un complicado sistema de trabajo, contabilidad diferenciada, estructura diversificada en cada subsidiaria, etc. Unificar todo eso era una tarea titánica, se había nacionalizado con el corazón sin planificar seriamente ni el sistema de explotación de minerales ni el tema de las fundiciones. El decreto de nacionalización tenía más bien un carácter sentimental e ideológico: fue un triunfo político pero a la larga fue un fracaso económico (6).

Dada la inexperiencia de la recién nacida COMIBOL, se invitó a los profesionales de las empresas nacionalizadas para quedarse a trabajar en forma conjunta con el personal designado por el gobierno. Aquellos que aceptaron no dejaron del todo sus intereses con los despojados barones de estaño, su lealtad no desaparecería de la noche a la mañana. Serían estos quienes pondrían trabas a la tarea de profesionales comprometidos con los intereses nacionales entre los cuales estaba el ya mencionado Ing. Núñez Rosales que después de su destitución del BAMIN fue invitado por el MNR a presidir la Comisión de Nacionalización de Minas de la COMIBOL para posteriormente ser designado su vicepresidente.

Poco duró en el cargo. Comprendió el gobierno del MNR que no era tan sencilla la tarea de poner una fundición en Bolivia  y acabó cediendo a las presiones del poder extranjero (7) que no dudó en usar su poder político dentro de las empresas estatales para amenazar y chantajear prensa, políticos, líderes obreros y nacionalistas para que abandonasen el ideal de las fundiciones. Esto generó tal molestia de Núñez Rosales hacia Paz Estenssoro que acabó convirtiéndose en su enemigo político, algo que tendría consecuencias fatales para su vida que quedó cegada un 18 de octubre de 1961 en circunstancias en que atormentado y desesperado por ver postergado su anhelo una u otra vez, planificaba  un golpe de estado para derrocar al MNR. No se han aclarado las circunstancias de su asesinato hasta el día de hoy pero se tiene la certeza de que se trató de un crimen político. Se iba de este mundo no sin antes dejar un importante legado creando en marzo de 1955 la carrera de ingeniería metalúrgica al interior de la Facultad de Ingeniería en La Paz de la cual fue su decano entre 1954 y 1956.

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Fig. 4. Uno de los pocos homenajes y reconocimientos a la incansable labor del Ing. Jorge Zalesky en una calle de Oruro.

 Jorge Zalesky, aviador de la 2da. Guerra Mundial ingeniero metalúrgico formado en Alemania, experto en siderurgia y especializado en la metalurgia del estaño, llegó a Bolivia invitado para trabajar por el aún gerente del BAMIN José Núñez Rosales quien lo había contactado en uno de sus tantos viajes a Estados Unidos por conseguir proyectos y financiamiento para la fundición. Zalesky ni bien llegado a Bolivia empezó entusiasta con sus primeros experimentos en fundición construyendo para ello pequeños hornos casi de juguete para procesar los minerales que el Banco Minero le proporcionaba para sus pruebas. Con el tiempo las condiciones de trabajo en cuanto a material y equipo fueron mejorando pero empezaron a complicarse después de la destitución de Núñez Rosales de la gerencia del BAMIN que sin embargo hizo lo que pudo para seguir apoyándolo desde la vicepresidencia de COMIBOL, misma que dejó para ejercer luego como decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de San Andrés UMSA en La Paz. En tal circunstancia se creó la mencionada carrera de ingeniería metalúrgica donde el Ing. Zalesky se desempeñó como un profesor universitario ejemplar, siendo una de sus primeras tareas la implementación de un laboratorio metalúrgico que también aprovechó para sus pruebas.

Tales pruebas hechas a pequeña escala para obtener estaño metálico a partir de las barrillas, eventualmente tuvieron éxito. El siguiente paso era implementar sus métodos de refinamiento a una escala mayor, para ello se valió del trabajo y experiencia adquiridos en Alemania para contactar a las empresas alemanas Krupp y Lurgi (8) expertas en el tema de fundiciones que entusiastas con la instalación de una planta fundidora en Bolivia probaron antes los métodos de fundición de Zalesky en sus plantas. Numerosas pruebas encontraron dificultades técnicas por las características particulares y la composición de la barrilla boliviana, dificultades que serían subsanadas una por una, no sin antes gastar cientos de miles de dólares y quemar miles de toneladas de mineral en otras tantas pruebas que duraron casi una década. Todo esto fue bien aprovechado por el BAMIN y la COMIBOL que como sabemos tenían funcionarios que habían trabajado en la desmantelada «rosca» que aún ejercía importante influencia desde el extranjero. Ambas estatales cortaron el apoyo logístico y económico al proyecto Krupp & Lurgi al que intentaron destruír con informes pesimistas y difamatorios llenos de excusas incoherentes que el mismo Ing. Zalesky se encargó de refutar una y otra vez poniendo en evidencia la ignorancia de la COMIBOL sobre el tema.

Incapaces de hacerle frente en el plano profesional, intentaron desprestigiarlo acusándolo de comunista y persiguiéndole por ello. Zalesky sin embargo no se dio por vencido pues sentía que estaba cerca de lograr el ideal que perseguía con Núñez Rosales. Decidió entonces pagar con su dinero minerales, material y equipo para continuar con sus pruebas esperanzado en que algún día su pequeña fundidora se convirtiera en una planta de magnitud industrial (9). En determinado momento se quedó sin efectivo en sus bolsillos viéndose obligado a pedirle minerales a crédito al BAMIN y a la COMIBOL, préstamos que en lo posterior utilizaron para extorsionarle a fin de que dejara de trabajar. Como no lo consiguieron, decidieron cortar por lo sano: cegaron su vida un 24 de enero de 1962 con una “bala perdida” que le penetró la cabeza a unos cuantos metros de una manifestación. No había sido la primera vez que intentaron asesinarle: años antes ya había sido alcanzado por otra “bala perdida” en Cochabamba lo que hace suponer que fue víctima de un crimen político tal como había ocurrido con José Núñez Rosales tres meses atrás.

El Ing. Zalesky se iba de este mundo no sin antes dejar un importante legado que empezó en la universidad de La Paz creando junto con Núñez Rosales, conciencia en los jóvenes estudiantes en torno a la fundición brindando conferencias magistrales no solo en La Paz sino también en Oruro (10) de las cuales salía siempre aclamado y triunfante. Terminó por convencer a muchos profesionales jóvenes para especializarse en el tema de las fundiciones (11) dejando documentados procesos metalúrgicos propios como “Hormet”, “Piromet”, “Anaconda” que fueron estudiados y convertidos en base de las operaciones de la futura empresa estatal de fundiciones en Vinto, Oruro.

Dos pérdidas irreparables, otras dos vidas que escribieron con su sangre la ya sangrienta historia minera de Bolivia.

Notas y referencias.

  1. La «rosca minero feudal» o simplemente «la rosca » era el nombre con el cual los sectores populares conocían al grupo formado por los Patiño, Hochschild, Aramayo, barones del estaño cuyo poder económico se presumía era quien verdaderamente gobernaba Bolivia.
  2. El Banco Minero (BAMIN) fue una institución estatal creada en julio de 1936 durante el gobierno del Gral. David Toro con el propósito optimista de monopolizar la comercialización de minerales para hacer frente al monopolio privado de los barones del estaño.
  3. “Última Hora” fue el único medio escrito que accedió a publicar los artículos del Ing. José Núñez Rosales. El resto de la prensa escrita lo vetó pues estaba toda cooptada por “la rosca”.
  4. Antes de abordar el avión del Lloyd Aéreo Boliviano que lo llevaría de La Paz para aterrizar en Catavi, el presidente Paz Estenssoro y sus ministros dejaron firmada una copia del decreto de nacionalización “por si algo pasaba” durante el viaje.
  5. El Campo de María Barzola es una planicie bautizada así en honor a una valiente ancianita que portando la bandera boliviana encabezó una marcha en la que cayó por disparos de metralla del ejército en la masacre de Catavi el 21 de diciembre de 1942 que cobró las vidas de 20 mineros.
  6. Desde su creación, COMIBOL malgastó sus pocos ingresos y recursos asignados por el estado en consultorías caras e inútiles, sueldos, bonos y comisiones que fueron repartidas entre ejecutivos y trabajadores encargados del control obrero cuya excesiva injerencia en la administración bloqueó proyectos importantes o los aprobó a cambio de algún tipo de jugosa dádiva. COMIBOL estuvo al borde de la quiebra en varias oportunidades, hasta el día de hoy siguen primando intereses políticos que derivan en exagerado incremento de personal, ineficiencia, excesiva burocracia e improductividad.
  7. Nikita Kruschev, premier soviético ofreció a Bolivia en 1960 donar maquinaria para instalar plantas concentradoras, fundidoras de estaño y un crédito de 150 millones de dólares. En plena Guerra Fría, el Departamento de Estado de los Estados Unidos presionó al gobierno de Víctor Paz Estenssoro para que rechace la oferta. Los concentrados de estaño bolivianos siguieron fundiéndose en la Williams Harvey de Liverpool.
  8. Fried Krupp de la ciudad de Essen y Lurgi Gesellschaft de la ciudad de Frankfurt eran empresas alemanas con prestigio en el área de fundiciones. Trabajaron para Bolivia y la COMIBOL como una sola firma: “Krupp & Lurgi”. Fracasaron en su afán de instalar una planta en el país tras casi 8 años de trabajo.
  9. El Ing. Zalesky era propietario de una planta pequeña en la zona de Achachicala, La Paz donde fundía estaño en pequeñas cantidades. A su muerte la planta fue intervenida por la COMIBOL que en lugar de aprovecharla o potenciarla, la cerró dejando de operar para siempre.
  10. Durante 1961 en Ing. Zalesky brindó charlas y conferencias sobre el tema de fundiciones en la Universidad Técnica de Oruro UTO por invitación de su entonces rector Dr. Felipe Iñiguez Medrano que como muchos estudiantes, sentía especial simpatía por él. Un año después, el 12 de diciembre de 1962 se creó en Oruro la carrera de Metalurgia en la Facultad Nacional de Ingeniería  de la UTO.
  11. Recogieron las enseñanzas del Ing. Zalesky entre otros los ingenieros Hugo Silva y José Miguel de Velasco que fueron también profesores universitarios de la UMSA. Silva fue uno de los primeros en crear conciencia y pelear por la necesidad de explotar e industrializar los yacimientos de hierro del Mutún en Bolivia. Velasco desempeñó un papel clave en la cristalización de la futura fundición de estaño en Vinto, Oruro.

 Documentos consultados.

  • “El Poder y la Caída”, Sergio Almaráz Paz. «Los Amigos del Libro» 1967
  • “Historia de la Minería Andina Boliviana”. Carlos Serrano Bravo, 2004.
  • “Masacres Mineras del Siglo 20”, Freddy Tarcaya Gallardo.
  • “Operación ENAF, la historia secreta de Vinto”. Bocamina, La Paz (06/01/2012)
  • “Experiencia boliviana sobre industrialización de recursos naturales”, Benjamín Grossman. La Paz 2007.
  • “Historia de las fundiciones de minerales de estaño en Bolivia”. Roberto Arce Álvarez, 2003
  • “La Revolución Boliviana”. Manuel Frontaura Argandoña, 1974

 

En su libro «El Poder y la Caída», Sergio Almaráz Paz usa la expresión “pasar de la barrilla al lingote” para referirse a la transformación de los concentrados de mineral en lingotes metálicos. La minería boliviana se estancó en la fase extractiva limitándose solo a producir concentrados (barrilla) para exportarlos en bruto.

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