Dakar 2018: ORURO

Interesante de ver y hasta emocionante: Dakar 2018, 7ma. Etapa pasando por ORURO 🙂 🙂 🙂

7: 15 de la mañana en Oruro, llega el primer piloto bajo la lluvia cuando los orureños aún dormían y los policías recién estaban desayunando.

Stéphane Peterhansel (Francia)

Nasser Al-Attiyah (Qatar)

Carlos Sainz (España)

Khalid Al Qassimi (Emiratos Árabes)

Mikko Hirvonen (Finlandia)

Cyril Despres (Francia)

Giniel De Villiers (Sudáfrica)

Marco Bulacia (Bolivia) 🙂 🙂 🙂

Balázs Szalay (Hungría)

Chilenos acompañando el Dakar 2018 por Oruro 🙂

Personal de apoyo saludando y respondiendo la ovación del público 🙂

Eugenio Amos (Italia) y Orlando Terranova (Argentina) 🙂

Luciano Pérez (Bolivia) 🙂 🙂 🙂

Boris Vaculík (República Checa)

Benediktas Vanagas (Lituania)

Federico Villagra (Argentina)

Martin Kolomy (República Checa)

Dmitry Sotnikov (Rusia)

Eduard Nikolaev (Rusia)

Martin Macik (República Checa)

Ayrat Mardeev (Rusia)

Anton Shibalov (Rusia)

Gert Huzink (Francia)

Teruhito Sugawara (Japón)

Artur Ardavichus (Kazajstán)

Adrianus van Kasteren (Holanda)

Martin Šoltys (República Checa)

Mathias Behringer (Alemania)

Aleš Loprais (República Checa)

Rafael Tibau Maynou (España)

Michel Boucou (Francia)

Ramzi Osmani (Pakistán)

Aleksandr Vasilevski (Bielorusia)

 

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Paseando por Oruro: Soracachi

A proximadamente a unos 30 Km. al nor este de la ciudad de Oruro, está el poblado de Soracachi al que llegamos por la carretera que va a la ciudad de Cochabamba. Un lugar interesante para visitar, lleno de atractivos turísticos que esperamos visitar algún día. Por ahora sólo nos hemos conformado con pasear y retratarlo 😦

La entrada al poblado de Soracachi.

Soracachi, sobre la carretera que va a la ciudad de Cochabamba.

La simpática plazita central de Soracachi.

Quizás el mayor atractivo turístico del poblado de Soracachi, su iglesia colonial construída con adobes.

Torre y fachada de la iglesia colonial de Soracachi.

Capilla al interior de la iglesia colonial de Soracachi.

Vista panorámica del poblado de Soracachi.

Vista lateral de la iglesia colinial de Soracachi.

Edificio del Gobierno Autónomo Municipal de Soracachi en la plaza principal y uno de sus simpáticos pobladores.

 

Mauricio Hochschild: «rescatiri» de mineral y gente.

La historia y la literatura minera boliviana se han ensañado con grandes emprendedores mineros como los Aramayo, Arce, Patiño, etc. resaltando únicamente el lado más sombrío de su personalidad, olvidando o peor aún ignorando el hecho de que fueron ellos quienes arriesgaron tiempo, esfuerzo y capital para explotar los yacimientos de mineral que pusieron a Bolivia en el mapa económico mundial. Quizás la plata de Huanchaca o el estaño de Llallagua jamás hubieran visto la luz dada la histórica incapacidad de los gobiernos bolivianos de hacer emprendimientos por cuenta propia (1) consecuencia entre otras cosas de no tener gente entre sus cuadros políticos con conocimiento en el área (2).

Mauricio Hochschild con los años.

Mauricio Hochschild en 1910, 1935 y 1962.

Uno de esos grandes emprendedores fue el judío alemán Mauricio Hochschild, un ingeniero de minas (3) llegado a América procedente de Hamburgo desde donde llegó a la ciudad argentina de La Plata en diciembre de 1911. Desde allí tomó el tren que lo llevó a la ciudad chilena de Valparaíso en donde ejerció como representante de una empresa minera de Frankfurt. Posteriormente estableció su base de operaciones en Coquimbo para el negocio propio de rescate de minerales. Gracias al cobre chileno, se hizo de un importante colchón financiero en poco más de diez años, lo suficiente para expandir su actividad a otros países.

Hochschild llegó a Bolivia en 1921 atraído entre otras cosas por el auge del estaño que había iniciado a principios de siglo. Comenzó con el rescate de minerales. Tal actividad consistía en comprar pequeñas cantidades de mineral hasta juntar una cantidad que estimaba suficientemente grande para exportar. Sus proveedores eran en su mayoría mineros chicos y medianos con escasos medios para encarar una producción masiva. Les atraía con un sistema de crédito conocido como «anticipo» con el cual facilitaba cantidades de dinero que variaban según la cantidad de mineral a entregar en un futuro (4). Para tal efecto, les exigía conocer su lugar de producción el cual estudiaba para ver su potencial además de sus limitaciones. Con esos parámetros, otorgaba anticipos que en ocasiones eran imposibles de pagar, así logró que muchos mineros se endeudaran de modo tal que se vieron obligados a transferirle sus minas y concesiones que en manos de Hochschild eran mucho mejor trabajadas dadas sus habilidades como ingeniero de minas y eficiente administrador. El mineral acopiado era transportado en mulas hasta el tren, del tren hasta los puertos en Chile y desde allí hasta su destino final en Europa, con preferencia la fundidora Berzelius en Alemania.

Así entre otras, se hizo dueño de las minas de Matilde, Caracoles y Bolsa Negra en La Paz, las minas de San José, Morococala e Itos en Oruro y la mina de Porco en Potosí. También tomó en arriendo la agotada famosa mina argentífera de Huanchaca en Pulacayo cuyo contenido en plata si bien era muy pobre, también contenía minerales de zinc y plomo. La desahogó, la puso en condiciones y la explotó con mucho éxito obteniendo de ella los tres minerales iniciando así otra época de auge de esta mina.

La Crisis Mundial de 1929 fue bien aprovechada por Hochschild que se hizo dueño de la Compañía Minera Unificada del Cerro de Potosí, propiedad del célebre ingeniero francés Luis Soux que se vio forzado a entrar en sociedad con el susodicho que después de inyectar un importante capital, adquirió participación mayoritaria de la mencionada compañía con la que finalmente se quedó. La misma crisis también terminó por darle el control absoluto de la mina de estaño de Colquiri en La Paz, hecho que al año siguiente lo convertiría en uno de los barones del estaño después de Simón I. Patiño y por encima de Carlos Víctor Aramayo.

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Presencia de Mauricio Hochschild en Potosí, Bolivia. Arriba en un oficio religioso, sexto desde la izquierda. A su derecha el obispo de Potosí, su hijo Gerard y su segunda esposa Germaine. Abajo uno de sus estableciemientos.

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Cada uno de los tres grandes grupos mineros era especialmente diferente del otro: Patiño había empezado desde cero, Aramayo había heredado minas de sus antepasados y Hochschild ya disponía de un capital financiero importante obtenido en Chile para arrancar en Bolivia donde surgió en base a su talento y creatividad como empresario, aspectos en los que superaba ampliamente a los otros barones como también en el hecho de ser malintencionado, inescrupuloso y manipulador, más que los otros. Nacionalistas y mentes de izquierda vieron en él el prototipo del capitalista salvaje, empresario despiadado y explotador, imagen que le valió enemigos de por vida que incluyeron mandatarios de estado con orientación socialista.

En 1939 el entonces presidente Germán Busch, emitió un decreto que le prohibía exportar a las empresas mineras, obligándoles a entregar el total de su producción al estatal Banco Minero, el único autorizado para la comercialización de minerales. Hochschild resistió el decreto e intentó sabotearlo por lo que fue acusado de «traición a la patria», luego arrestado y condenado a ser fusilado, hecho que finalmente fue evitado en dramático consejo de ministros que lograron arrancarle el perdón a Busch casi de rodillas temerosos por las repercusiones negativas en la opinión pública mundial.

En 1944 fue secuestrado por la logia militar RADEPA (Razón de Patria) encaramada en el gobierno del entonces presidente Gualberto Villarroel a cuyas espaldas se perpetró el hecho. Quisieron escarmentar a Hochschild a quien consideraban «enemigo de la patria» por supuestamente enriquecer a Chile con las ganancias hechas con mineral boliviano cuando en los hechos tan solo exportaba su capital, una acción legítima no siempre entendida por las mentes patrioteras. 44 días duró el secuestro, en ese lapso ni el FBI, ni los sabuesos de la policía, ni los detectives privados contratados ni los caza recompensas pudieron dar con Hochschild que finalmente fue liberado. Fue un escándalo mundial después del cual el magnate abandonó Bolivia para establecerse en Chile y no volver nunca más.

1952 fue el año de la «Nacionalización de las Minas» con cuyo decreto todos los bienes de los Barones del Estaño fueron confiscados. Antes de tal evento, Hochschild tuvo cuidado en trasladar todos sus capitales e intereses hacia Perú y Chile, fue indemnizado con 8.7 millones de dólares. Años antes predijo el descalabro de la minería del estaño en caso de ser nacionalizada, el tiempo, la historia y las estadísticas le dieron la razón pues la producción de estaño cayó notablemente con la administración de COMIBOL. Falleció en Chile a los 84 años de edad.

Mauricio Hochschild en Potosí, Bolivia(1940)

Mauricio Hochschild en Potosí, Bolivia(1940)

Poco o nada se suele mencionar del lado humano de Mauricio Hochschild, un hombre con problemas de «gente común» que llegó a desheredar a su hijo Gerard que derrochaba el dinero de su padre en mujeres, farras y lujos absurdos. Tenía su lado sentimental que mostró al bautizar a una de sus minas con el nombre de «Matilde» quien fuera su primera esposa. En otra ocasión un joven trabajador le hizo una caricatura que le impresionó de tal manera que le pagó una beca de estudio en artes gráficas en París donde llegó a ser uno de los principales dibujantes de un importante diario de Francia. Otra anécdota que delata su sentimentalismo sucedió cuando un sacerdote de Potosí le invitó a misa para agradecerle públicamente sus actos de caridad, invitación que Hochschild rechazó cordialmente por su condición de judío a lo que el cura le respondió: «Por fuera es usted judío pero su corazón es católico», palabras que al parecer tocaron las fibras más sensibles del Barón que finalmente asistió al oficio religioso. Pero sin duda el hecho más significativo del que recién se empiezan a conocer datos, fue su labor humanitaria en favor de la comunidad judía perseguida por la Alemania nazi antes y durante la 2da. Guerra Mundial.

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Entre las toneladas de documentación encontradas por COMIBOL en los archivos de las empresas nacionalizadas particularmente las del grupo Hochschild, figuran reportes contables, informes económicos, estudios mineros, etc. así como testimonios escritos sobre su labor humanitaria que salen a la luz después de cinco décadas desde 1952. Se pueden leer por ejemplo contratos de trabajo hechos a judíos en el área minera, cartas de niños judíos de un kindergarten de Miraflores en La Paz pidiéndole cooperación para construcción de nuevos ambientes, una carta del gobierno francés pidiéndole se lleve a Bolivia a cerca de mil huérfanos judíos e incluso una carta de la embajada de Gran Bretaña con una lista negra de empresarios y colaboradores del eje Roma, Berlín, Tokio con quienes no debía hacer ningún negocio.

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La migración judía hacia Bolivia tuvo su mayor apogeo a finales de la década de los 30 del siglo pasado, hecho que coincidió con el ascenso de Adolph Hitler como canciller de Alemania. Mauricio Hochschild impulsó las gestiones en persona para que el gobierno de Germán Busch diera luz verde a la apertura de fronteras a quienes escapaban del régimen nacional socialista (5). Así llegaron a Bolivia maestros, historiadores, poetas y especialmente agricultores a los que Hochschild pagó transporte, trámites migratorios y estadía para los recién llegados quienes en lo posterior gozaron de facilidades para iniciar actividades agropecuarias, comerciales e industriales. Unos se insertaron en la sociedad boliviana, otros emigraron a EE.UU. Argentina y Brasil.

Hochschild hizo posible la creación de organizaciones como la Sociedad de Protección de Inmigrantes Israelitas SOPRO y la Sociedad Colonizadora de Bolivia SOCOBO, instituciones que cuentan con acta de creación y estatutos propios que constan en archivos. Su propósito no se concentraba únicamente en la parte humanitaria, en rescatar inmigrantes israelitas de la barbarie nazi, sino también en integrarlos a la vida económica del país haciéndolos parte de una comunidad que contribuiría a la productividad con su particular idiosincrasia y modo de hacer negocios. Se trataba entonces de todo un proyecto que iba más allá de un acto de solidaridad pues tenía un componente empresarial a mediano y largo plazo.

Los registros de SOPRO cuentan con casi 15 mil judíos austríacos, polacos y alemanes llegados al país entre 1935 y 1940 (6) hecho que bien puede servir para considerar a Mauricio Hochschild como el Oskar Schindler de Bolivia.

Notas de pie.

  1. Empresas estatales bolivianas como YPFB (hidrocarburos), COMIBOL (minería), ENTEL (comunicaciones) se levantaron con base, iniciativa y capitales privados. Los llamados procesos de “nacionalización” confiscaron sus bienes y activos para convertirlas en botines políticos donde campean la corrupción, la burocracia y la improductividad.
  2. Sin ir lejos en la historia, el potosino Jaime Navarro dirige la Corporación Minera de Bolivia COMIBOL, empresa estatal minera boliviana siendo tan solo un estudiante de derecho aunque insiste en ser abogado titulado. Profesional o no, carecía de conocimiento y experiencia en el área minera al asumir como presidente.
  3. Moritz Hochschild (Biblis, Alemania 1881 – Santiago de Chile 1965) graduado en ingeniería de minas en Alemania, especializado en Australia, obtuvo un doctorado en economía y finanzas con una tesis sobre la comercialización de minerales. Mauricio es el nombre americanizado de Moritz.
  4. Con algunas variantes, el rescate de minerales sigue vigente hasta el día de hoy. Mauricio Hochschild es pionero de este modelo de negocio en Bolivia siendo el primer «rescatiri» de su historia, término que por cierto detestaba.
  5. Bolivia fue uno de los pocos países en América Latina con políticas de estado para recibir a un número significativo de judíos. Al margen de ello, algunos funcionarios del gobierno de Germán Busch amasaron fortunas a sus espaldas especulando con las vidas de los judíos perseguidos por Hitler a quienes vendían pasaportes a precios altos en los consulados bolivianos en Alemania.
  1. La herencia judío alemana es visible en Bolivia. Tres ex presidentes fueron hijos de alemanes: Germán Busch, Hugo Banzer y Alberto Natusch Busch.

Documentos consultados

  • «Fondo Histórico Documental Mauricio Hochschild», Carlos Antonio Tenorio. Biblioteca UMSA La Paz.
  • Archivos de la Corporación Minera de Bolivia COMIBOL.
  • «Historia de la minería andina boliviana», Carlos Serrano Bravo (2004)
  • «La Revolución boliviana», Manuel Frontaura Argandoña (1974)
  • «Secuestro Hochschild», Luis Adrián R.
  • «Dr. Moritz Hochschild, The Man and his Companies», Helmut Waszkis (2001)

 

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